RESTAURANTES DE NAVARRA
Camino de Santiago

Etapa 1: de Roncesvalles a Zubiri


De las diferentes rutas que conducen a Santiago de Compostela la más transitada es la francesa, que entra en España por Roncesvalles, Navarra, y por Somport, Aragón. Lo habitual es comenzar el Camino por Roncesvalles, aunque si se empieza por la población aragonesa, esta ruta confluirá con la navarra en Puente la Reina.


El caminante abandona esta primera bella población cruzando los puentes de Santa Cristina y del Ruso y continua el Camino hasta llegar a Los Arañones al que sigue Canfranc, Villanúa, Aruej, Castiello de Jaca y finalmente, y tras pasar por el puente de San Cristóbal, Jaca. Esta destacada ciudad fue declarada en 1035 sede del nuevo reino de Aragón por el rey Ramiro I. Capitalidad que perdió tras la conquista romana en 1096. Llegó a contar con cinco iglesias parroquiales y dos hospitales, y se levantó una Catedral. En esta villa el peregrino puede visitar la mencionada Catedral, uno de los más importantes edificios del románico maduro del País, y el Monasterio de las Benedictinas, donde se conserva el sepulcro de la infanta Doña Sancha, uno de los mejor conservados de la Península Ibérica, también del románico maduro.
La Ruta continúa su recorrido y llega a Santa Cilia de Jaca, posteriormente alcanza Berdún al que sigue las poblaciones de Sigues, Escó y Tiermas, tras abandonar este último pueblo el Camino penetra en Navarra a través de Yesa, donde a poca distancia se encuentra el monasterio benedictino de Leire y en sentido contrario el Castillo de Javier, cuna del patrón de Navarra, San Francisco Javier, y también lugar de peregrinaje el día de las "javieradas".
En Yesa el Camino se bifurca en dos, la primera ruta continúa hasta Liédena y la segunda lleva al romero hasta Sangüesa, ciudad fundada como pueblo-calle, aquí los visitantes pueden entrar en la Iglesia románica de Santa María, de la que destaca su fachada y triple ábside y una bella torre octogonal gótica. En esta destacada población también se puede recorrer la iglesia románico-gótica de Santiago, la del Salvador, de estilo gótico, y los conventos de San de Asís y el de Nuestra Señora del Carmen. También destacan en Sangüesa sus edificios civiles como el palacio del Príncipe de Viana, la Casa Consistorial, de estilo renacentista y los palacios de los condes de Guendulaín y de los duques de Granada de Ega.
Tras abandonar Sangüesa, la Ruta pasa por Rocaforte y regresa al camino principal en Liédana, donde se hallan unas ruinas romanas. Y continúa su recorrido por tierras navarras cruzando la Foz de Lumbier, Las poblaciones de La Venta de Judas, Nardues, Aldunata, Izco, Abinzano, Idocín, Salinas de Ibargoiti -con su hermosa iglesia gótica exenta-, Monreal -y las ruinas de su antiguo castillo-, Yarnoz - en la que se levanta una torre almenada-, Otano -con un puente medieval-, Ezperun, Guerendiain y Tiebas. En esta última villa el peregrino puede detenerse para visitar las ruinas de su castillo, su iglesia gótica y admirar la vista de la Cuenca de Pamplona.
El Camino continúa su transcurrir por Venta de Campañas, Enériz y Eunate, donde se alza Santa María de Eunate, un monumento funerario o iglesia faro con hospital, en la que destaca la arquería exenta de su atrio. Tras Eunate la Ruta cruza Obanos y entra en Puente la Reina, donde se funde con el Camino francés proveniente de Roncesvalles. A partir de aquí el peregrino que ha seguido la Ruta de Somport continuará el trayecto de Roncesvalles.

 

Etapa 2: de Zubiri a Pamplona

Tras descansar en Zubiri de la primera agotadora jornada, el peregrino emprenderá la segunda etapa del Camino que le llevará por Ilárraz y Esquízoz hasta llegar a Larrasoaña, donde se halla una Sociedad de Amigos del Camino que aclarará cualquier duda que tenga el caminante.
La Ruta transcurre después por Aquerreta, con su Iglesia de la Transfiguración, llega a Zuriáin que posee el templo de San Millán, cruza el río Arga, en Iroz, por un hermosísimo puente románico y alcanza el pueblo de Zabaldica donde el peregrino puede visitar la imagen de Santiago que guarda su Iglesia de San Esteban. Posteriormente, el Camino pasa por Arleta, aquí se puede disfrutar de su románica Iglesia de Santa Marina que posee una imagen moderna de Santiago.


La siguiente población que aparece en la Ruta es Trinidad de Arre, donde hubo un pequeño hospital (siglo XIV) dependiente del de Roncevalles. Continúa después el trayecto por Villava y Burlada hasta alcanzar Pamplona, meta de la segunda jornada del Camino de Santiago.

 

Etapa 3: de Pamplona a Puente la Reina

Antes de partir de Pamplona para llevar a cabo la tercera fase del Camino, se puede disfrutar de esta hermosa e importante ciudad durante la Edad Media; con su deslumbrante catedral gótica del siglo XIV, que posee uno de los claustros ojivales más bellos de Europa, y fue famosa entre los peregrinos del medioevo por las comidas que repartían diariamente. Destacan también, el convento de Santo Domingo (S. XVI) -con imágenes y relieves jacobeos-,y las iglesias fortaleza de San Cernin (S.XIV), y San Nicolás (S. XIII), ambas de estilo gótico.

La tercera jornada del Camino de Santiago sale de Pamplona y atraviesa en primer lugar Cizur Menor, donde se conservan las ruinas de un hospital de peregrinos y se puede visitar la iglesia de la Encomienda de San Juan de Jerusalén (S. XII), y los templos románicos de San Emeterio y San Celedonio. Posteriormente continúa su recorrido por la villa de Zariegui, que mantiene un tramo del Camino empedrado en dirección al Alto del Perdón.


Después la Ruta recorre los pueblos de Uterga, Muruzábal y Obanos, donde se funden los caminos de Somport y Roncesvalles, al lado de la ermita de San Salvador. Finalmente, el camino alcanza la villa del Puente de la Reina, fin de la tercera etapa. Esta población debe su nombre al puente edificado por doña Mayor de Navarra en el siglo XI, para facilitar el paso a los peregrinos.

 

Etapa 4: de Puente la Reina a Estella


En Puente la Reina, meta de la tercera etapa, se puede disfrutar de una visita a la Iglesia del Crucifijo (S. XII, XIV), construida por los caballeros templarios. Destaca también la Iglesia de Santiago (S. XII), situada en la Calle Mayor y que guarda una de las tallas policromadas del Apóstol Santiago más hermosas que se conservan a lo largo de la Ruta Jacobea. La cuarta fase del Camino de Santiago abandona esta encantadora villa por el Puente de los Peregrinos -joya medieval del siglo XI- y se dirige a Mañeru donde el caminante halla un hermoso crucero renacentista, y puede entrar a orar a su parroquia del siglo XVIII, San Pedro.

Después llega a Cirauqui, típico poblado medieval con una bella calzada romana y que conserva la Iglesia de San Román (S. XVI), repleta de recuerdos de antiguas peregrinaciones. Destaca también por su antigüedad, el templo de Santa Catalina, del siglo XIII. Continuando con su trayecto, la Ruta Jacobea entra en Lorca, que posee un bello conjunto de casa blasonadas e Iglesia románica del siglo XII, El Salvador.


Tras dejar atrás este pueblo, el caminante llega a Villatuerta, con su iglesia parroquial románica del Siglo XII, una ermita, San Miguel, del siglo XI y un puente románico. Finalmente, el Camino lleva a los cansados peregrinos a la morada de su cuarta noche jacobea, Estella, noble Villa fundada en el 1909 por el rey de Navarra Sancho Ramírez.

Etapa 5: de Estella a los Arcos


Estella, popularmente llamada "la pequeña Toledo", ofrece a los peregrinos unas cuantas joyas medievales como la Iglesia de San Pedro de la Rúa, del siglo XII, que posee un bellísimo Claustro donde se encuentra el capitel de columnas torcidas; la iglesia de San Miguel, siglo XII, con su maravillosa portada de estilo románico tardío; la del Santo Sepulcro, siglo XII, también con una magnífica portada románica; la de San Juan Bautista, siglo XII; la de San Pedro de Lizarra, de estilo gótico; y el Palacio de los Reyes, siglo XII.

Tras visitar esta medieval villa, el caminante inicia su quinta jornada de peregrinación, que le lleva en primer lugar a Ayegui, municipio en el que está situado el Monasterio de Irache, cuyos orígenes se pierden en la época visigótica. Fue el más antiguo hospital de peregrinos jacobeos a su paso por Navarra y universidad en los siglos XVII y XVIII. Cuenta con ábsides románicos, naves ojivales y un magnífico claustro renacentista. La visita a este bellísimo santuario depara a los caminantes agradables sorpresas como una fuente de la que mana vino. Pero el Monasterio no es lo único digno de ver en este histórico pueblo.

El peregrino puede también detenerse ante la Parroquia de San Martín, del siglo XII, y disfrutar de los caldos de la zona en el Museo del vino. El Camino discurre después hasta llegar a Azqueta donde se halla una fuente medieval, y continúa pasando por Villamayor de Monjardín con su Iglesia del siglo XII, dedicada a San Andrés. Se halla aquí también las Bodegas Castillo de Monjardín. Finalmente, la ruta continúa por Urbiola hasta alcanzar Los Arcos -una villa desarrollada a ambos lados del Camino-, punto final de la quinta etapa del Camino Jacobeo.

Etapa 6: de Los Arcos a Logroño


Antes de comenzar la sexta etapa del Camino, que conducirá a los peregrinos a Logroño, éstos pueden disfrutar de un paseo por la Calle Mayor de la noble villa de Los Arcos, detenerse ante las fachadas de sus señoriales casas y contemplar los blasones que las decoran.

 

Después, el viajero puede entrar en la Iglesia Parroquial de Santa María -levantada en el siglo XVI- y admirar los distintos estilos artísticos que atesora; el bello claustro gótico, la talla de una virgen también gótica (S. XIV), la sillería del coro es de 1561, los retablos mayor y laterales son barrocos, la torre renacentista y la portada plateresca.


El recorrido del sexto día de peregrinaje, tras abandonar Los Arcos, conduce a los caminantes en primer lugar a Sansol, municipio que conserva una iglesia del siglo XVIII, San Zoilo. Posteriormente entra en la villa de Torres del Río, donde se alza una interesante iglesia funeraria románica de planta octogonal e influencias mudéjares. Fue erigida por la Orden del Santo Sepulcro en el siglo XII. A esta iglesia la llaman popularmente "Linterna de los muertos", pues según cuenta la tradición existía la costumbre de encender un fuego en lo alto de la linterna cuando algún peregrino fallecía en las proximidades o en el hospital para peregrinos que aún se conserva.


El camino continúa después su trayecto hasta Viana, declarado Principado en el siglo XV por Carlos III el Noble, título que ostentaba el heredero de la Corona de Navarra. En esta principesca villa el viajero puede admirar la magnífica portada renacentista de la Iglesia de Santa María, construida entre los siglos XIV y XVI. Por su grandiosidad parece una catedral, posee cinco naves, once capillas y una espaciosa girola. En su interior hay un retablo lateral dedicado al Apóstol Santiago.


El peregrino también puede disfrutar aquí de las ruinas de la Iglesia de San Pedro y de las hermosas fachadas blasonadas que jalonan esta ciudad. Después de dejar atrás a la hermosa Viana, el Camino se despide de Navarra y entra en La Rioja, tras cruzar un viejo puente de piedra de origen jacobeo penetra en Logroño, destino final del sexto día de ruta.

 

Etapa 1: de Somport a Jaca

La Ruta Aragonesa comienza en el puerto del Somport, donde el peregrino puede visitar las ruinas del antiguo hospital de Santa Cristina levantado en el siglo XI y en el que estuvo alojado el monarca aragonés Sancho Ramírez. Fue nombrado a mediados del siglo XII en el libro V del Códex Calixinus como uno de los enclaves del itinerario jacobeo.
El caminante abandona esta primera y bella población cruzando los puentes de Santa Cristina y del Ruso y continua el trayecto hasta llegar a Los Arañones y después a Canfranc, la primera población hispana de este ramal del Camino. Esta villa, conocida por su estación de tren de estilo modernista se remonta al siglo XI y conserva su trazado medieval.

El peregrino abandona el pueblo cruzando un puente medieval y continúa su recorrido hacia Villanúa, donde se halla un puente que se remonta al siglo XII, la iglesia de San Esteban -con unas hermosas tallas del siglo XV-, la iglesia de San Vicente (S. XII), y una casa forticada del siglo XV. Tras abandonar Villanúa la Ruta avanza hacia Aruej, con una pequeña iglesia románica, Castiello de Jaca, que conserva restos de un castillo, y finalmente, tras pasar al lado de la ermita de San Cristóbal, entra en Jaca, fin de la primera etapa del Camino aragonés.
Esta destacada ciudad fue declarada en 1035 sede del nuevo reino de Aragón por el rey Ramiro I. Capitalidad que perdió tras la conquista romana en 1096. Llegó a contar con cinco iglesias parroquiales y dos hospitales, y se levantó una Catedral. En esta villa el peregrino puede visitar la mencionada Catedral, uno de los más importantes edificios del románico maduro del España, y el Monasterio de las Benedictinas, donde se conserva el sepulcro de la infanta Doña Sancha, uno de los mejor conservados de la Península Ibérica, también del románico maduro.

Etapa 2: de Jaca a Sangüesa

El peregrino, tras descansar en Jaca, inicia su segunda jornada en el Camino cruzando en primer lugar Santa Cilia de Jaca, una localidad medieval que en el siglo XI tuvo monasterio. En sus alrededores se puede descubrir, además: la ermita románica de San Juan Caprasio (S. XI), la iglesia de Santa María (S. XI-XII), con una torre considerada la más hermosa del románico aragonés y el Monasterio románico de San Juan de la Peña. Tras Santa Cecilia de Jaca aparece en la Ruta Berdún, al que siguen las poblaciones de Sigues, Escó y Tiermas. Una vez abandona este último pueblo el Camino penetra en Navarra a través de Yesa, donde a poca distancia se encuentra el monasterio benedictino de Leire y en sentido contrario el Castillo de Javier.
El Monasterio de Leire fue en sus tiempos de mayor esplendor sede episcopal, corte real y mausoleo de los reyes navarros. Destaca en él su iglesia de nave gótica y cabecera románica, su portada del siglo XII y la cripta de estilo prerrománico y adornada con capiteles sobre pequeños fustes. El otro gran monumento que se encuentra en la zona de Yesa es el Castillo de Javier, también lugar de peregrinaje el día de las "javieradas".
En Yesa el Camino se bifurca en dos, la primera ruta continúa hasta Liédena, donde se conservan los restos de una villa romana, y la segunda lleva al romero hasta Sangüesa, ciudad fundada como pueblo-calle. En esta última villa, fin de la segunda etapa del Camino, el peregrino puede disfrutar de la Iglesia románica de Santa María, en la que destaca su fachada y triple ábside y una bella torre octogonal gótica. También se puede recorrer la iglesia románico-gótica de Santiago, la del Salvador, de estilo gótico, y los conventos de San francisco de Asís y el de Nuestra Señora del Carmen. Así mismo, sobresalen en Sangüesa sus edificios civiles, como el palacio del Príncipe de Viana, la Casa Consistorial -de estilo renacentista-, y los palacios de los condes de Guendulaín y de los duques de Granada de Ega.

Etapa 3: de Sangüesa a Puente La Reina


Tras abandonar Sangüesa la Ruta comienza el recorrido en su tercera jornada por Rocaforte, donde se sitúa la primera estancia española de San Francisco de Asís, y regresa al Camino principal en Liédana. Continúa entonces su trayecto por tierras navarras cruzando la Foz de Lumbier, reserva natural de gran belleza donde, entre otras muchas maravillas, se puede disfrutar de una espectacular garganta horadada por el río Iratí. Para salvar el desfiladero, los romanos construyeron aquí un puente que fue más tarde utilizado por los peregrinos jacobeos, pero ya no quedan restos de él.
A Lumbier le siguen las poblaciones de La Venta de Judas, Nardues, Aldunata, Izco, Abinzano, Idocín, Salinas de Ibargoiti, donde el peregrino puede detenerse y visitar su hermosa iglesia gótica exenta, y Monreal, que guarda los restos de un antiguo castillo y posee también una iglesia, San Martín de Tours, de origen gótico aunque apenas se reconoce debido a las profundas reformas introducidas en el siglo XVII.
Después de Monreal el caminante continúa su trayecto por tierras navarras cruzando Yarnoz, donde se levanta una torre almenada, Otano, con un puente medieval, Ezperun, Guerendiain y Tiebas. En esta última villa el peregrino puede detenerse para visitar las ruinas de su castillo, su iglesia gótica y admirar la vista de la Cuenca de Pamplona.
El Camino prosigue su transcurrir por Venta de Campañas, Enériz y Eunate, donde se alza Santa María de Eunate, un monumento funerario o iglesia faro con hospital de forma octogonal en la que destaca la arquería exenta de su atrio. Tras Eunate la Ruta cruza Obanos y entra en Puente la Reina, donde se funde con el Camino francés proveniente de Roncesvalles. A partir de aquí el peregrino que ha seguido la Ruta de Somport continuará el trayecto de Roncesvalles.
En Puente la Reina se puede disfrutar de una visita a la Iglesia del Crucifijo (S. XII, XIV), construida por los caballeros templarios. Destaca también la Iglesia de Santiago (S. XII), situada en la Calle Mayor y que guarda una de las tallas policromadas del Apóstol Santiago más hermosas que se conservan a lo largo de la Ruta Jacobea.

 

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