RESTAURANTES DE NAVARRA
Monumentos

Archivo Real y General de Navarra

Localidad: PAMPLONA (31001)

Dirección: Calle Dos de Mayo, s/n

Zona: La Cuenca de Pamplona

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: de martes a viernes, de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:00. Sábados, domingos y festivos, de 11:00 a 14:00. Lunes cerrado.

Precio visita: gratis

Teléfonos: 848424609 - 609922691

Fax: 848424611

 

Ocupando lo que antaño fuera el Palacio de los Reyes de Navarra, el Archivo Real y General de Navarra, en el mismo corazón de las murallas, es uno de los edificios históricos más antiguos y emblemáticos de Navarra.

 

Este antiguo palacio, rescatado para su cometido actual tras varias décadas de abandono y cuyos orígenes se remontan al siglo XII, sirvió de residencia en época medieval a los obispos de Pamplona y a los monarcas de este viejo Reino.

 

Hacia 1530, pasó a ser habitado por los virreyes y desde 1841 por los capitanes generales. Posteriormente alojó en sus dependencias el Gobierno Militar. El proyecto de rehabilitación es obra del arquitecto navarro Rafael Moneo y fue inaugurado como depósito documental en 2003 por los Reyes de España. El Archivo Real y General de Navarra se sitúa en el casco histórico de Pamplona, a escasos metros del Museo de Navarra, frente a la pintoresca basílica de san Fermín de Aldapa (siglo XVII) y en pleno corazón de las murallas.

 

Su historia se remonta al siglo XII, cuando el rey Sancho VI el Sabio ordenó su construcción. Protagoniza sucesivos litigios por su propiedad entre el obispado y la corona, cambiando de mano con frecuencia. Primero fue residencia de reyes, a partir de 1539 de virreyes y, después de 1841, aloja a capitanes, generales y gobernadores militares, de ahí sus diversas denominaciones: Palacio de los Reyes, del Virrey o de Capitanía.

 

El prestigioso arquitecto Rafael Moneo fue el responsable de su restauración y rehabilitación como nueva sede del Archivo General de Navarra, y en el año 2003 fue inaugurado por los Reyes de España.

 

El Archivo Real ofrece una imagen singular en la que se integra la vieja fachada del Palacio con elementos de nueva construcción. De su pasado histórico conserva intacta la sala gótica abovedada, dedicada a exposiciones de los documentos más relevantes del Archivo, y el patio interior porticado, ahora acristalado y con un bello parterre ajardinado en el centro.

 

El edificio, de tres plantas, se encuentra adosado a una torre de once pisos -la mayoría bajo tierra-, destinada a depósito de documentos, y equipada con los más avanzados sistemas para la clasificación, consulta, conservación y custodia del patrimonio documental de Navarra. Muestra un amplio hueco central, por el que se accede a los distintos pisos, con un bello lucernario que lo corona y que permite una óptima recepción de luz natural a cualquier hora del día.

 

En la planta baja de lo que fue el Palacio Real se ubica el salón de actos y una sala de lectura y estudio con 18 plazas; la primera planta está ocupada por la biblioteca y los despachos técnicos; y en la segunda, además de la parte alta de la biblioteca, se encuentran los talleres de restauración, fotografía y microfilmación.

 

Los denominados documentos del Reino, a los que posteriormente se fueron añadiendo los fondos de otras instituciones, constituyen el núcleo del Archivo Real y General de Navarra; en él se conserva toda la documentación procedente de las antiguas Cortes de Navarra y su Diputación, desde finales del siglo XV hasta 1836.

 

Las secciones institucionales del Archivo son: Sección del Reino, Comptos, Tribunales Reales, Virreinato, Clero, Beneficiencia, Gobierno Civil, Audiencia Territorial, Protocolos, Contaduría de Hipotecas, Delegación de Hacienda, Archivos Municipales, Archivos Particulares, códices y cartularios, cartografías, iconografía, fototeca y fondo bibliográfico.

 

Para la consulta de fondos documentales es necesaria la tarjeta de investigador, expedida gratuitamente por el propio Archivo.

Ayuntamiento de Pamplona

Localidad: PAMPLONA (31001)

Dirección: Plaza Plaza Consistorial

Zona: La Cuenca de Pamplona

Estilo: Barroco

Siglos de construcción: XV

Horario de visita: De lunes a viernes, de 8:30 a 14:30.

Precio visita: Entrada gratuita

Teléfonos: 10 - 948420100

Fax: 948420120

 

Cada 6 de julio a las 12 del mediodía, millones de personas de todo el mundo tienen sus ojos puestos en la fachada del Ayuntamiento de Pamplona. Los medios de comunicación recogen el espectacular y multitudinario momento en que el "chupinazo", un cohete lanzado desde este edificio, anuncia el comienzo de las fiestas "famosas sin igual" de San Fermín.

 

La Casa Consistorial ocupa el corazón del Casco Antiguo de la ciudad. Su emplazamiento no es casual. El rey Carlos III el Noble promulgaba en 1423 el Privilegio de la Unión y ordenaba el levantamiento de este edificio en la confluencia de los tres burgos existentes hasta entonces: Navarrería, San Saturnino y San Nicolás, poniendo así fin a siglos de rencillas y enfrentamientos entre los vecinos de estas demarcaciones.

 

El edificio en su conjunto ha sido objeto de algunas remodelaciones, la última a mediados del siglo XVIII, que no han afectado a su bellísima y colorista fachada, en la que se combinan los estilos barroco y neoclásico. El edificio consistorial se levantó en lo que era un foso, tierra de nadie y de todos, confluencia hasta entonces de los tres sistemas defensivos de la ciudad. Se derribó en dos ocasiones, la última en 1951, pero su emblemática fachada, ideada por el clérigo José Zay y Lorda, que se orienta a la Plaza Consistorial, lugar que forma parte del recorrido del encierro, permaneció intacta.

 

La parte alta, de estilo purista, consiste en un frontón presidido por una figuración de la Fama con clarín, pregonera de fastos y glorias, y rodeada por las armas heráldicas de Pamplona y Navarra. En su centro, el popular reloj, del siglo XVIII, en el que se detienen todas las miradas en los minutos previos al lanzamiento del "chupinazo", cohete anunciador de las fiestas de San Fermín. En los extremos, destacan dos grandes representaciones de Hércules, todo ello obra de Juan Lorenzo Catalán.

 

La fachada del edificio, de tres pisos, se distribuye por pares de columnas de estilos dórico, jónico y corintio, que dividen las balconadas, adornadas en sus barandillas con leones dorados, símbolo municipal de la ciudad.

 

Ya en la parte baja, de estilo barroco tardío, la entrada está jalonada por dos estatuas de piedra, La Prudencia y La Justicia, muy populares en la ciudad, realizadas en 1754 por José Jiménez. Atravesada la entrada, en el zaguán destaca un escudo de madera policromada con las armas heráldicas de los Borbones (1735). Sobre el dintel de la puerta interior se puede leer: "Patet omnibus jauna, cor valde magis" ("La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón").

 

Del interior del edificio destaca sin duda su planta noble, en el primer piso, donde se encuentra el Salón de Recepciones, el despacho de alcaldía y el Salón de Plenos. El Salón de Recepciones es la sala más suntuosa. Allí se puede ver retratos de Isabel II, Pablo Sarasate, Julián Gayarre, un lienzo de San Fermín y, ya en la capilla anexa, reliquias de San Fermín y San Saturnino y una cruz de plata considerada como la mejor obra de orfebrería pamplonesa del XVI.

 

En el Salón de Plenos, donde se celebran sesiones cada quince días, merece especial mención una vidriera que conmemora el Privilegio de la Unión. El despacho de alcaldía guarda las siete llaves del antiguo recinto amurallado, una bandera oficial bordada y las tres mazas de plata de la ciudad, que salen en los cortejos procesionales.

 

La Casa Consistorial y su entorno, punto neurálgico del Casco Antiguo de la ciudad es, por todo lo expuesto y otras razones que descubrirá el visitante, lugar para conocer sin prisas. Desde la Casa Consistorial, la fotografía de recuerdo es una práctica habitual a cualquier hora del día. Las visitas son guiadas y en grupo y se pueden realizar previa cita.

Cámara de Comptos

Localidad: PAMPLONA (31001)

Dirección: Calle Florencio Ansoleaga, 10

Zona: La Cuenca de Pamplona

Web: www.cfnavarra.es/camara.comptos

Estilo: Gótico

Siglos de construcción: XIII

Horario de visita: de lunes a viernes, de 8:00 a 15:00. Sábados, domingos y festivos cerrado.

Precio visita: Gratis

Teléfono: 848421400

Fax: 848421433

 

La Cámara de Comptos, del siglo XIII, es el único edificio gótico civil que ha sobrevivido hasta hoy en la ciudad. Declarado Monumento Nacional en 1868, es una de las visitas obligadas durante su estancia en Pamplona.

 

Situado en la calle Ansolega, dentro del Casco Antiguo, fue un palacio antes de convertirse en lo que sigue siendo hoy: la sede de la Cámara de Comptos, es decir, el Tribunal de Cuentas del Reino de Navarra entre 1524 y 1836, instituido por Carlos II en 1365 para reforzar el control de las finanzas reales.

 

Del exterior del edificio destaca el arco apuntado de la entrada principal, las reducidas ventanas también apuntadas y el escudo con las armas reales de España. Un pequeño pasadizo cubierto con una bóveda de cañón apuntado da paso a un gracioso y tranquilo jardín con un antiquísimo pozo en el centro.

 

Si desea disfrutar de una visita guiada, que tienen lugar las mañanas de los días laborables, podrá conocer las monedas de los distintos reinados de Navarra, así como documentos de consultas financieras firmados por los reyes. La visita a este edificio medieval permite acercarse al único vestigio de la arquitectura civil medieval en Pamplona, junto con lo que fuera el Palacio de los Virreyes o Capitanía, hoy sede del Archivo General de Navarra.

 

La Cámara de Comptos está situada en el corazón del núcleo histórico de la ciudad, casi en una de las esquinas de la plaza de San Francisco, en la denominada calle Ansoleaga, cerca de la iglesia de San Cernin o San Saturnino. Antes que sede de la Cámara de Comptos, fue palacio de Don Pedro de Berrio, señor de Otazu.

 

A pesar de las intervenciones sufridas, mantiene patente su carácter señorial, cargado de fuerza y sobriedad, en su fábrica de piedra, el arco apuntado de acceso, las pequeñas ventanas partidas con mainel o el aspecto de torre de su perfil.

 

Sobre la puerta tiene un cuerpo más elevado a modo de torre y el escudo con las armas reales de España, colocado en el XVIII. Avance y descubrirá un pequeño pasadizo cubierto con una bóveda de cañón apuntado que da paso a un pequeño patio en el que con suerte podrá escuchar el eco de las campanas de la torre de San Cernin.

 

La Cámara de Comptos es una institución que nació como tribunal especializado en cuestiones de hacienda. Recaudaba impuestos, controlaba el patrimonio real y acuñaba moneda. Y así fue entre 1524 y 1836. Hacia 1840, el edificio pasó a ser sede de la Comisión de Monumentos de Navarra, que fue sustituida por la Institución Príncipe de Viana. En 1980, la Cámara de Comptos fue restablecida en Navarra como órgano autonómico de control de las cuentas públicas y volvió a su sede de la calle Ansoleaga a finales de los años noventa.

 

La sede de la Cámara de Comptos se encuentra en la calle Florencio Ansoleaga, 8. El acceso al patio interior es gratuito, los días laborables, de 8:00 a 15:00 horas. Si se desea concertar una visita guiada, también los días laborables de 9:00 a 13:30 horas, se debe llamar al teléfono 848 42 14 00.

Capilla de San Fermín

Localidad: PAMPLONA (31001)

Dirección: Calle Mayor (iglesia de San Lorenzo), 74

Zona: La Cuenca de Pamplona

Estilo: Neoclásico

Siglos de construcción: XVII-XVIII

Horario de visita: de lunes a sábados, 18:30 a 19:00. Festivos, de 8:00 a 13:45 y 17:30 a 20:00.

Precio visita: Entrada gratuita

Teléfono: 948225371

 

Si las calles de Pamplona son el principal escenario de las universales fiestas de San Fermín, la Capilla del Santo, ubicada en el interior de la iglesia de San Lorenzo, constituye el punto de encuentro de los fieles en los actos religiosos en honor al patrón de la ciudad.

 

A ella acude la corporación municipal en traje de gala cada 6 de julio, horas después del chupinazo que da inicio a las fiestas. Con una misa se celebran las Vísperas del día grande, el 7 de julio, único día del año en que la reliquia del Santo, una talla de madera policromada y plata de fines del XV, abandona su retiro para recorrer en Procesión el casco antiguo de la ciudad ante la devota y emocionada mirada de miles de pamploneses y visitantes llegados de todo el mundo. La capilla vuelve a ser protagonista indiscutible en los actos religiosos de la Octava que despiden los ocho días de fiesta.

 

Es habitual que cualquier otro día del año, este lugar ubicado al final de la calle Mayor, cuente con la presencia de pamploneses y visitantes. Y también habitual que muchos novios de Pamplona quieran casarse ante su altar, lo que exige reservar fecha con años de antelación. Es en esta iglesia de San Lorenzo, de discreto valor arquitectónico pero sí de fuerte arraigo sentimental, donde se celebran todos los actos religiosos oficiales de las fiestas de San Fermín.

 

Del templo medieval original, que formaba parte de lo que antaño fuera el sistema defensivo de Pamplona, apenas se conserva hoy una torre. Se da la curiosidad de que la iglesia de San Lorenzo, de advocación aragonesa, se levantó en el burgo franco de San Cernin por los pamploneses que allí habitaban, pues los propios francos, hombres libres venidos principalmente de Francia y dotados de grandes privilegios, no permitían que los lugareños compartieran sus espacios de reunión.

 

La iglesia actual se construyó en el siglo XVIII, fiel al racionalismo neoclásico que reemplazara al ruinoso edificio del siglo XIV. Tiene planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y está formada por una sola nave. Llama la atención el juego geométrico de sus cúpulas y la linterna que corona la parte superior, realizada en ladrillo visto. Esmeradamente trabajado, este ladrillo aparece salpicado en zonas puntuales con cerámica de color que contiene el escudo de la ciudad y que contrastan con la piedra de la galería arqueada de la planta baja.

 

Lo más valioso de San Lorenzo es, sin lugar a dudas, la Capilla de San Fermín. La capilla, de aire neoclásico, se encuentra nada más entrar a la derecha, y sobre el altar, se yergue la venerada reliquia del Santo, una talla de medio cuerpo realizada en madera policromada y guarnecida en plata que data de fines del siglo XV. Su semblante es oscuro, puede ser debido a que originariamente fuera negro o a que el humo de las velas lo haya oscurecido... De ahí, que al Santo se le haya atribuido también el calificativo de "morenico".

 

San Fermín, fue el primer obispo de la ciudad y es actualmente patrón de Pamplona junto con San Saturnino. La leyenda cuenta que San Fermín, hijo del senador Firmus que gobernó Pamplona en el siglo III, se convirtió al cristianismo y fue ordenado sacerdote en Toulouse. Regresó a Pamplona como obispo y murió mártir en Francia el 25 de septiembre del año 303.

 

La imagen de San Fermín es un busto-relicario de madera policromada, bañada en tonos plateados con una esmerada decoración floral, que no suele estar a la vista ya que el Santo está cubierto por su capote rojo y dorado, lo que los mozos del encierro denominan el "capotico" y al que apelan para que el Santo les "eche un capote", protegiéndoles así del peligro de correr ante los toros. En el óvalo del pecho se conservan varias reliquias llegadas en el siglo XVI desde Amiens, ciudad francesa en la que el Santo murió decapitado en el año 303.

 

La imagen se colocó en este lugar el día 6 de julio de 1717, y desde entonces, sólo el 7 de julio, festividad de San Fermín, abandona esta capilla para salir en Procesión por unas calles abarrotadas de gente vestida escrupulosamente de blanco y rojo. El Santo es venerado a su paso con cantos, bailes, oraciones y el sentir emocionado de miles de pamploneses.

Catedral de Santa María

Localidad: PAMPLONA (31001)

Dirección: Calle Dormitalería

Zona: La Cuenca de Pamplona

Estilo: Gótico

Siglos de construcción: XIV

Horario de visita: De lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00. Sábados, de 10:00 a 14:00. Domingos cerrado.

Precio visita: 4,25 euros. Descuentos especiales para determinados colectivos y para grupos.

Teléfonos: 948222990 - 609936934 - 948227400

Fax: 948210440

Email: guiapatrimoniocultural@yahoo.es

 

Ubicada sobre el promontorio del Casco Antiguo de Pamplona, en idéntico lugar en que se asentó la Pompaelo romana, se encuentra la Catedral de Santa María de Pamplona, obra culminación del gótico de los siglos XIV y XV. Este emblemático monumento es el que más reliquias histórico-artísticas atesora de la ciudad. En ella se coronaron los reyes, se reunieron las Cortes y durante tres siglos tuvo su sede la Diputación del Reino.

 

La sobriedad de su fachada neoclásica, obra de Ventura Rodríguez, contrasta con la estética gótica del interior del templo, cuya nave central, de 28 metros de altura, alberga el bello sepulcro de Carlos III de Navarra y su esposa Leonor de Castilla. Pero la verdadera joya de esta Catedral es su Claustro, considerado como uno de los más exquisitos del gótico universal, y de obligada visita para cualquier visitante. Desde la fundación romana de Pamplona, el solar de la Catedral siempre ha sido elegido como sede del principal templo cristiano de la ciudad. Allí fue precisamente donde Carlos III El Noble ordenó construir el actual recinto al más puro estilo gótico, inspirándose en otras fabulosas catedrales como la de Bayona, en Francia. Su ubicación dentro de la ruta de los peregrinos hacia Santiago, hizo que el edificio presentara un ábside poligonal con deambulatorio, característico de las iglesias de peregrinación.

 

La catedral de Pamplona fue restaurada entre 1992 y 1994 en unas obras que rescataron parte de la rica policromía que en origen cubría muros, pilares y cubiertas, y que ocultaba un repinte de 1773 que imitaba el color de la piedra, y que acrecentaron la luminosidad del templo, con lámparas recubiertas en plata forjadas en talleres de Granada. Las obras de restauración confirmaron la existencia de templos anteriores de los siglos VI y X, además de permitir la aparición de una cripta románica bajo el ábside izquierdo del templo.

 

La fachada de la catedral, de factura neoclásica, es, sin duda, el elemento más polémico del conjunto; obra del arquitecto madrileño Ventura Rodríguez, el cabildo la mandó construir en 1783 para sustituir a la primitiva románica, muy deteriorada. Afortunadamente, hoy todavía podemos contemplar sus bellos capiteles en el Museo de Navarra. Su cuerpo principal es fiel reflejo del templo griego, con frontis y columnas, a cuyos extremos se erigen dos altas torres, una de las cuales alberga la Campana María, que con sus 12 toneladas es la segunda más pesada de España. Cuenta la tradición que el límite del territorio que denominamos "Cuenca de Pamplona" está marcado por aquellos lugares hasta donde llega el tañido de esta campana.

 

Ya en el interior, la planta de cruz latina cuenta con tres naves, capillas entre los contrafuertes y cabecera con capillas que forman la girola. El grandioso y austero templo está cubierto con bóvedas de crucería, ventanas de tracerías flamígeras y dos rosetones.

 

En la nave central se encuentra el Mausoleo a los Reyes de Navarra Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara, obra de soberbio valor artístico realizada en alabastro por Johan Lome de Tournai. El conjunto escultórico se completa con 28 figuras plorantes de nobles y alto clero que rodean a los reyes yacentes, sobre una cripta que guarda restos de monarcas y príncipes enterrados

 

Preside el templo la talla de madera revestida en plata de Santa María la Real. Ante esta virgen románica del siglo XII, la más antigua de las imágenes marianas conservadas en Navarra, se coronaban, bautizaban y bendecían los reyes navarros.

 

El retablo de Caparroso (1507), el lienzo de Fray Luis Ricci (1632), ambos en la girola, o el Santo Cristo crucificado, obra maestra de Juan de Anchieta (siglo XVI), que se encuentra nada más entrar a la izquierda, son las obras artísticas más sobresalientes del recinto religioso.

 

La Catedral es rica en ajuar y dependencias. De visita obligada es el Claustro, uno de los mejores ejemplos del gótico universal; en esencia, una combinación magistral de curvas y rectas dominada por las grandes arcadas ojivales y treboladas, rematadas por pináculos con maineles, decoraciones y tracerías de gran elegancia.

 

Al conjunto, que presenta cuatro corredores, se puede acceder a través de dos bellísimas puertas: la de la Preciosa, cuyo nombre deriva del salmo que los canónigos cantaban al pasar por ella para acceder al dormitorio: «Pretiosa in conspectu Domini, mors sanctorum eius», y la de Nuestra Señora del Amparo, cuyo tímpano destaca por el dramatismo que relejan sus personajes en la Dormición de la Virgen y en cuyo mainel central, observamos la imagen gótica de una sonriente virgen protegida bajo un decorativo dosel.

 

Durante el recorrido, merece la pena detenerse en el sepulcro de Leonel, hijo bastardo de Carlos II, y en la Capilla Barbazana, que guarda bajo bóveda estrellada el sepulcro del obispo Arnalt de Barbazán y que preside la Virgen del Consuelo, una excepcional imagen gótica realizada en piedra policromada.

 

Completan las dependencias catedralicias la Biblioteca, con más 14.000 volúmenes, la Sacristía rococó, y el Refectorio y la Cocina, con una gran chimenea de 27 metros de altura, en los que se ubica el Museo Diocesano. Este museo alberga una valiosa decoración de arte sacro, entre la que destaca una colección de tallas medievales de la Virgen.

 

Una magnífica y equilibrada panorámica del conjunto catedralicio se contempla, sin lugar a dudas, desde el mirador del Parque de la Media Luna. Aproveche su visita para conocer las murallas y el centro histórico de Pamplona.

Murallas de Pamplona

Localidad: PAMPLONA (31001)

Zona: La Cuenca de Pamplona

Siglos de construcción: XVI-XX

 

Con sus cinco kilómetros de recorrido, que permiten un insólito y evocador paseo bordeando la ciudad, las murallas de Pamplona constituyen uno los complejos bélicos más interesantes y mejor conservados de España, lo que le valió ser declarado Monumento Nacional.

 

Como ciudad medieval, Pamplona se rodeó de un anillo amurallado para defenderse del enemigo, pero no fue hasta la incorporación del Reyno de Navarra a la Corona de Castilla, en 1512, cuando su situación estratégica le convirtió en un puesto avanzado de la corona española ante Francia.

 

Comienza entonces el desarrollo de una magna y formidable fortaleza, que tiene su punto álgido con la Ciudadela. Bastiones, baluartes, portales, medias lunas, revellines, fuertes... dotan el conjunto amurallado de toda la sobriedad y sofisticación de este tipo de conjuntos defensivos.

 

El desarrollo urbanístico del siglo XX obliga a derribar algunos frentes para que la urbe de la modernidad pueda expandirse. Pero la esencia permanece.

 

El paseo por el anillo de las murallas, entre los parques de la Media Luna y la Taconera, combina la frialdad y el silencio de la piedra con la calidez y el acogedor murmullo del infinito paisaje verde. La Pamplona medieval tuvo su cinturón de murallas, primero en torno a sus distintos burgos (San Cernin, San Nicolas y Navarrería) y, tras el Privilegio de la Unión (1423), formando un anillo alrededor de toda la ciudad. Con la anexión a Castilla en 1512, Pamplona se convierte en un puesto avanzado de la corona española ante Francia y el objetivo permanente durante los tres siglos siguientes será el sostenimiento de la frontera ante posibles invasiones. De ahí el interés que tuvieron Fernando el Católico y sus descendientes Habsburgos, por convertir a Pamplona en una ciudad inexpugnable, adecuando sus defensas a los avances técnicos de la guerra.

 

En 1571, Felipe II ordena levantar la Ciudadela, auténtico hito de la ciudad fortificada, y se inicia en las siguientes décadas el perfeccionamiento del cinturón amurallado. Así, y siguiendo el trazado desde el parque de la Media Luna, encontramos los baluartes y bastiones del Labrit, Redín, Guadalupe, Pilar, Abrevador, Parma, Gonzaga y la Taconera, y ya en la Ciudadela, los de Santiago, Santa María y Real.

 

Contraguardias, lunetas (San Bartolomé, San Roque), revellines (como el de los Reyes), y fuertes (San Bartolomé, San Roque y del Príncipe) fueron completando el complicado sistema defensivo de Pamplona que no hizo concesiones al estilismo y cuya potencia, robustez y sobriedad se evidencian en el rigor del sillar y la fortaleza de los muros. Por esta disposición de las murallas la ciudad tuvo vetado su crecimiento horizontal hasta 1888, año en que se autorizó la demolición de dos baluartes de la Ciudadela, y pudo nacer así el Primer Ensanche de la ciudad. Ya en 1925 se procedió al derribo de la parte sur de la muralla que hizo posible tanto el Segundo Ensanche así como las posteriores expansiones de Pamplona.

 

Actualmente se siguen conservando tres cuartas partes del perímetro amurallado, que combinan la ciudad medieval con la urbe moderna y de vanguardia. El conjunto amurallado de Pamplona ha sido declarado como Monumento Nacional y tiene la consideración de Bien de Interés Cultural; algunos expertos lo consideran el conjunto fortificado moderno más importante de España.

 

Si como visitante, quiere disfrutar de las murallas, puede hacerlo por su parte alta o por la parte baja. En el primer caso, aborde la Media Luna y siga por el baluarte de Labrit, la ronda del obispo Barbazán, el baularte del Redín, el antiguo palacio de los Virreyes y el paso de Ronda, hasta terminar en los jardines de la Taconera.

 

Su recorrido, además de sumamente agradable y entretenido, le descubrirá aspectos insólitos de la ciudad histórica. Si elige la parte baja de las murallas, perderá en panorámicas de la ciudad a cambio de apreciar la contundencia del recinto, que ha resistido asedios durante siglos. Siguiendo el Parque Fluvial del Arga, encontrará huertas, caballos y ganado, instalaciones deportivas y el puente medieval de la Magdalena. En cualquiera de los dos casos, el paseo dura aproximadamente una hora.

 

En su visita por Pamplona, podrá atravesar algunos de los portales que recorrían el recinto, no siempre en su lugar de origen. El más antiguo y el único que se conserva íntegro e "in situ" es el portal de Francia o de Zumalacárregui (1553). Muestra un escudo labrado con el águila bicéfala y las armas imperiales. A primeros del siglo XX se derribaron el portal de la Rochapea y Tejería, se desmontaron el de la Taconera y San Nicolás (ahora reconstruidos en el parque de la Taconera) y se amplió el Portal Nuevo.

Palacio de Navarra

Localidad: PAMPLONA (31001)

Dirección: Avenida Avda. Carlos III, 1

Zona: La Cuenca de Pamplona

Estilo: Neoclásico

Siglos de construcción: XIX

Horario de visita: Sólo se ofrece visita guiada para entidades y grupos. El horario de visita es de lunes a viernes, a las 15:30. Cerrado del 22 de diciembre al 9 de enero y los meses de julio, agosto y primera quincena de septiembre

Precio visita: Gratuito

Teléfonos: 848427000 - 848427100

 

Entre la Plaza del Castillo y el Paseo de Sarasate, en el corazón de Pamplona, se alza el Palacio de Navarra, sede de la Presidencia del Gobierno y de diferentes dependencias administrativas de la Comunidad Foral. El complejo, proyectado en 1840 por José de Nagusia, es un edificio palacial de estilo neoclásico serio, potente y solemne, bordeado por numerosas columnas.

 

Del interior, destaca por su majestuosidad y esplendor la zona noble, denominada Salón del Trono, con una decoración exhuberante como símbolo del poder. En el despacho del Presidente del Ejecutivo navarro, otra de las estancias más lujosas de Palacio, dos son sus joyas principales: un retrato de Fernando VII de Goya, y un gran tapiz que recoge la gran batalla de las Navas de Tolosa (1212).

 

El jardín exterior alberga una sequoya gigante, el árbol más alto de la ciudad. El Palacio de Navarra, conocido popularmente como "la Diputación", es la sede del Gobierno autónomo. De estilo neoclásico, una de sus fachadas mira al monumento de los Fueros, en el paseo de Sarasate, y la otra a Carlos III y Plaza del Castillo.

 

La fachada principal está rematada por un grupo escultórico de Fructuoso Orduna (1951) que incluye el escudo de Navarra flanqueado por dos hombres: un montañés y un ribero. En sendas hornacinas se encuentran las figuras en bronce de los reyes Sancho VII el Fuerte y Sancho el Mayor. Los porches de esta fachada muestran aún efectos de un bombardeo durante la Guerra Civil española.

 

El jardín, enrejado y colindante a la fachada principal, está presidido por el antiguo Archivo General. En él se alza el árbol más alto de la ciudad: una sequoya de 37 metros de altura y siete de perímetro. Tiene siglo y medio de edad y fue traído desde América por José María Gastón y de Echevetz, quien la plantó en los jardines de Palacio al ser elegido diputado en Cortes de 1855.

 

La otra fachada, más reciente, obra de los arquitectos hermanos José y Javier Yárnoz, da a la avenida Carlos III, frente al Teatro Gayarre. Se creó para abrir la zona a la Plaza del Castillo. Su sobria estructura es similar a la principal.

 

En el interior, una interesante colección de pinturas y murales, la mayoría fechadas en los siglos XIX y XX, que representan diferentes momentos de la historia de Navarra, recorren las salas y pasillos de este edificio de tres plantas. Así, en el "Salón del Trono", en la planta noble, adornado con mármoles, terciopelos, cristales, escudos, espejos, arañas, candelabros, estucos dorados, jarrones y otros elementos decorativos, se pueden apreciar ocho óleos obras de Francisco de Aznar, Alejandro Ferrant y Constantino Corona, además de 32 retratos de cuerpo entero de los reyes de Navarra, y otros cuadros y tapices del siglo XVII también de tema histórico. La estancia cuenta además con una Capilla, antiguo gabinete regio.

 

La planta noble se completa con el Despacho el Presidente; la Antecámara, con un retrato del Príncipe de Viana; el Salón de Presidentes, el Salón Verde, Salón de Sesiones y Salón Isabelino. La mayoría de los lienzos y murales que se exhiben en el Palacio representan a reyes y hombres ilustres. Además del retrato de Fernando VII de Goya, destaca el de la reina María Cristina o el de Isabel II niña de Antonio M. Esquivel.

 

Todos los días a las 12 del mediodía, el magnífico y señorial reloj de Diputación interpreta el Himno de Navarra, melodía que se escucha con viveza desde las calles adyacentes, que conforman una de las zonas más comerciales y transitadas de la ciudad. Un reloj muy cantarín, ya que tanto en Navidad como en Sanfermines interpreta villancicos o estampas navarras, según lo requiera la ocasión.

Balneario de Fitero

Localidad: FITERO (31593)

Zona: La Ribera

Teléfono: 948776275

Fax: 948776225

Email: balneario@fitero.com

 

Al sur de Navarra, a 32 kilómetros de Tudela y a 3 de Fitero, en la ladera de la Peña del Baño, fluyen las aguas termales del Balneario de Fitero, que a sus propiedades curativas suma el encanto de un entorno natural y del rico patrimonio artístico de los alrededores. Aquí podrá disfrutar de la naturaleza de forma saludable y de las propiedades curativas de las aguas termales que fluyen de las entrañas de la tierra a una temperatura entre 32 y 52º C.

 

El poeta Gustavo Adolfo Bécquer, el papa Benedicto XV cuando era cardenal, reyes y toreros han sido algunos de los ilustres personajes que han sentido los beneficios de las aguas de Fitero, buenas para el reuma, artrosis, gota, y asma. Además, el balneario es un lugar idóneo para quienes buscan descansar, practicar deporte o estar en contacto con la naturaleza.

 

A 3 kilómetros de Fitero, en la Ribera navarra, al abrigo de la rocosa peña del Baño, manan de las entrañas de la tierra dos manantiales de aguas curativas que ya eran utilizadas por los romanos, primero, y por los árabes después, con fines terapéuticos. En torno a estos dos manantiales existen dos hoteles: el Virrey Palafox y el Gustavo Adolfo Becquer.

 

El primero de ellos entró en funcionamiento en 1728 y debe su nombre a que en él fue criado, en el siglo XVII, el citado virrey. Tiene 120 plazas y en su interior conserva unas antiguas termas romanas. Y el nuevo balneario, construido en 1846, lleva el nombre de Gustavo Adolfo Bécquer, en recuerdo a que el poeta se alojó aquí, en la habitación 314 y escribió "El Miserere", "La fe salva" y "La cueva de la Mora"; éste último dispone de 328 plazas.

 

Los baños están abiertos de marzo a diciembre, y las aguas de sus manantiales, que se toman como bebida y se utilizan en baños, inhalaciones, duchas y estufa, están indicadas para combatir reumatismos, gota, artrosis y alteraciones osteoarticulares, procesos bronquiales crónicos, faringitis, laringitis, ansiedad y algunos tipos de asma.

 

En torno a los baños hay diversas leyendas, como la que cuenta que un labriego se bañó en esta agua y se coció vivo por no haber descansado en la fiesta del apóstol Santiago. El balneario está situado en un entorno agradable y en la zona se goza de un clima priviliegiado. Además de pasear pasear en los alrededores del balneario, por senderos que transcurren entre pinares y roquedos, el balneario es un buen punto de partida para realizar excursiones a lugares de interés artístico y cultural como el monasterio de Fitero, monasterio de Tulebras, las señoriales ciudades de Corella y Tudela, o las vecinas localidades de Tarazona (Zaragoza) y Enciso (La Rioja).

Barrio de San Pedro de la Rúa

Localidad: ESTELLA (31200)

Dirección: Barrio de San Pedro

Zona: La Zona Media

 

El barrio de San Pedro de Estella, nacido a finales del siglo XI, es una oportunidad para perderse por la historia de esta ciudad. Sus bellos edificios religiosos, como la iglesia del Santo Sepulcro o San Pedro de la Rúa, le harán retroceder en el tiempo e imaginarse peregrino del Camino hacia Santiago de Compostela.

 

Contemplando sus interesantes obras civiles, entre las que destaca el palacio de los Reyes de Navarra, podrá imaginar el esplendor económico que la Ruta Jacobea trajo a esta ciudad bañada por el río Ega y sentirse comerciante en la opulenta calle medieval de la rúa de Curtidores.

 

En su decidida intención de promocionar el Camino de Santiago el monarca Sancho Ramírez decide en el año 1090 que en el lugar de Lizarra, antiguo emplazamiento vascón, surja una etapa del Camino. Construye un castillo, establece un núcleo de población, la rodea de murallas y le concede un Fuero, basado en el de Jaca, autorizando la instalación de francos, hombres libres de vasallaje a nobles y clero, fomentando así la actividad comercial y el enriquecimiento económico y cultural de la ciudad.

 

Así surge en la margen derecha del río Ega, el Burgo de San Martín, el más monumental de los barrios estelleses, en torno a las calles San Nicolás y Curtidores. Es aquí donde nace el primer templo románico de Estella: San pedro de la Rúa. Cruzado por la Ruta Jacobea, el actual barrio de San Pedro conserva un marcado ambiente medieval.

 

La visita comienza en la plaza de San Martín, presidida por una fuente renacentista del siglo XVI y popularmente conocida como fuente de "la Mona" o de "los Chorros". En los aledaños de la plaza se encuentra el actual juzgado, edificio barroco del siglo XVII, que fue el Ayuntamiento de Estella hasta el siglo XIX. La fachada renacentista, de tres plantas, presenta columnas y pilastras clásicas con capiteles compuestos. En el piso noble se muestran dos escudos de la ciudad. Muy cerca se encuentra el puente de San Martín o del Azucarero, de origen medieval.

 

A la derecha de la plaza, una larga escalinata construida en 1968 asciende hasta la iglesia de San Pedro de la Rúa, una de las más bellas del románico en Navarra. Conserva una original portada polilobulada del siglo XIII y un claustro de finales del siglo XII. A los pies de la escalinata puede contemplar, en uno de los extremos de la plaza de San Martín, el hermoso Palacio de los Reyes de Navarra del siglo XII, único ejemplo de arquitectura civil románica de la Comunidad, hoy sede del Museo Gustavo de Maeztu.

 

De las puertas de entrada a la ciudad, sólo se mantiene el medieval Portal de Castilla, con remodelaciones del siglo XVI y decorado con el emblema de la ciudad. Se encuentra al final de la calle San Nicolás, entre el Palacio de los Reyes de Navarra y la iglesia de San Pedro.

 

La rúa de los Curtidores también alberga singulares construcciones como la Casa de Cultura Fray Diego o el Palacio de San Cristóbal, edificios platerescos del siglo XVI, el palacio barroco del Gobernador levantado en 1613 y el puente de la Cárcel o San Agustín, reconstruido en 1975. Observe a lo largo de esta rúa los numerosos arcos góticos que daban acceso a tiendas y hospederías abiertas a la orilla del camino jacobeo.

 

Continúa la calle Curtidores hasta la iglesia del Santo Sepulcro del siglo XII con una maravillosa portada del XIV. Muy cerca se encuentran el convento gótico de Santo Domingo, reconvertido parcialmente en residencia geriátrica, y la iglesia de Santa María Jus del Castillo, con ábside románico y fachada barroca, posiblemente edificada sobre una sinagoga judía.

 

Además del barrio de San Pedro, no deje de visitar la ciudad al otro lado del Ega. Se topará con un buen número de edificios blasonados en la calle Mayor o interesantes muestras de arquitectura religiosa como la basílica de Nuestra Señora del Puy o la iglesia de San Miguel, entre otras.

 

Si el paseo le abre el apetito, el asado de gorrín, plato típico de la zona, junto con los albotes (alubias pintadas), espárragos frescos, menestra de verduras, o dulces como las rocas del Puy y las conchas del Camino, son apetecibles sugerencias gastronómicas

Basílica de Nuestra Señora del Puy

Localidad: ESTELLA (31200)

Dirección: Calle Abárzuza, 1

Zona: La Zona Media

Estilo: Moderno

Siglos de construcción: XX

Horario de visita: abierta durante todo el día. Misas de lunes a sábados a las 17:30; domingos a las 13:00 horas.

Precio visita: gratis.

Teléfono: 948550548

 

La monumental ciudad de Estella, enclave destacado del Camino de Santiago, cuenta entre sus construcciones de interés, con un edificio moderno: la basílica de Nuestra Señora del Puy, copatrona de la localidad.

 

Se construyó sobre un alto donde la leyenda cuenta que se apareció una imagen de la Virgen. Primero se levantó una ermita, luego una iglesia barroca y ahora esta basílica con forma estrellada recreando el intenso efecto lumínico que se produjo con el descubrimiento de la talla.

 

En el interior se conservan una imagen gótica de la Virgen del Puy del siglo XIV y dos imágenes de Cristo crucificado realizadas en el XVII. Desde la basílica podrá disfrutar de una hermosa y completa panorámica sobre la monumental ciudad del Ega.

 

La basílica de Nuestra Señora del Puy, encaramada sobre un alto, vigila Estella. Es un edificio moderno de estilo neogótico diseñado por el arquitecto navarro Víctor Eúsa. Su construcción se inició en 1929 sobre el antiguo tempo y se culminó en 1951. Una larga escalinata ayuda a salvar el desnivel existente hasta llegar al templo.

 

Se cuenta que en el lugar donde se halla la actual edificación, allá por el año 1085, unos pastores atraídos por un conjunto de estrellas se dirigieron a lo alto de un montículo. Escondida en una gruta descubrieron la imagen de la Virgen. El rey Sancho Ramírez mandó construir una ermita en su honor, sustituida en el siglo XVII por una iglesia barroca de la que hoy se conservan algunos elementos como el pórtico de entrada y el patio que le precede.

 

Se da la curiosidad de que la Aparición de la Virgen es anterior a la fundación de la ciudad, el año 1090 en que se le otorgó el Fuero. Esta aparente contradicción se debe a que antes de esa fecha ya existía una agrupación espontánea de mercaderes francos que pudieron utilizar este hecho para llamar la atención del monarca y que éste reconociera y protegiera su poblado. Además intentarían atraer a sus tiendas a los peregrinos que cruzaban el río Ega dos kilómetros más al sur y se dirigían a Irache sin pasar por Estella. Para ello escenificaron la milagrosa aparición de una virgen cuyo nombre hicieron coincidir con el de una de las más veneradas de toda Francia: Notre Dame du Puy. El éxito fue inmediato, y se consiguieron ambos objetivos.

 

acudía en busca de milagros. Cuando en 1929 se derribó la iglesia barroca aparecieron numerosos exvotos que recordaban milagrosas curaciones, algunos tan pintorescos como la fotografía de un joven con la cara deformada por el mordisco de un asno.

 

Pero el milagro más trascendente se produjo en septiembre de 1638. Durante la defensa de Fuenterrabía, cientos de estelleses fueron destinados a combatir en el flanco más peligroso. Preocupados por su vida, se encomendaron a la Virgen, la cual se les apareció y les prometió que todos regresarían sanos y salvos a la ciudad. La promesa milagrosamente se cumplió, y la ciudad, agradecida, la nombró su patrona de ciudad, con lo que a partir de entonces su devoción aumentó.

 

En la Basílica actual, tanto la planta como la cubierta tienen forma estrellada, elemento que se repite en la decoración y el mobiliario. Gracias a esta forma y al uso de numerosos ventanales, el arquitecto ha conseguido recrear en el interior un intenso efecto lumínico que alude al descubrimiento de la imagen de la Virgen del Puy.

 

La talla gótica de la Virgen del Puy

La iglesia acoge una imagen sedente de la Virgen del Puy, copatrona de la localidad junto con San Andrés. Es de estilo gótico, del último tercio del siglo XIII o principios del XIV, realizada en madera policromada y forrada de plata. Luce una corona dorada y una media luna a los pies, ambas piezas del siglo XVII. Destaca el rostro, tanto de la Madre como del Hijo, por su forma redondeada y su actitud serena y sonriente.

 

La Virgen del Puy se guardaba en una arca hasta el siglo XVIII, cuando se instaló en un retablo. Esta arca, de la que sólo se conserva la puerta de madera, está pintada por las dos caras; en la parte exterior muestra un apostolado pintado sobre oro, y en la interior se representa la Anunciación.

 

En el interior de la basílica del Puy también se conservan dos interesantes imágenes de Cristo crucificado, realizadas en el siglo XVII.

 

El templo acoge ofrendas florales el 25 de mayo con motivo de la festividad del Puy y en las fiestas patronales, que comienzan el viernes anterior al primer domingo de agosto, en honor a San Andrés y a la Virgen del Puy.

Castillo de Javier

Localidad: JAVIER (31411)

Dirección: Castillo de Javier

Zona: La Zona Media

Siglos de construcción: X

Horario de visita: de 10:00 a 13:30 y de 15:30 a 17:30.

Precio visita: 2 euros. Precios especiales para diversos colectivos y grupos.

Teléfono: 948884000

Fax: 948884259

 

La silueta dibujada por las torres almenadas corta el horizonte, anunciando la llegada al castillo de Javier, cuna de San Francisco Javier, patrón de Navarra, de las misiones y del turismo en España.

 

En la Navarra Media, a 8 km. de Sangüesa, se alza esta fortaleza medieval erigida sobre roca viva, que congrega cada año a principios de marzo a miles de navarros en la popular peregrinación conocida como "Javierada".

 

Un puente levadizo le introducirá en un mundo de torres, mazmorras, matacanes, troneras y saeteras, y le permitirá conocer el lugar donde nació (1506) y vivió San Francisco Javier, cofundador de la Compañía de Jesús y uno de los misioneros más universales.

 

Al límite de la provincia de Zaragoza, en la parte más elevada del pequeño pueblo de Javier, se alza la silueta rotunda del Castillo de Javier, casa natal del patrón de Navarra. San Francisco Javier.

 

Los orígenes del castillo se remontan a finales del siglo X, en el que se levantó una torre de señales, la torre del Homenaje. Su estratégica ubicación de frontera entre los reinos de Navarra y Aragón, acrecentó su sentido de fortaleza y en torno a la torre se fueron edificando los distintos cuerpos del castillo. En 1516, por orden del cardenal Cisneros, fue parcialmente destruido, y a finales del siglo XIX y aneja a la fortaleza, se levantó la basílica de Javier. En 1952, las obras de reconstrucción devolvieron al castillo su fisonomía original y hoy es uno de los pocos castillos que conservan sus defensas y estructuras como troneras y saeteras.

 

Sobre la vida de San Francisco Javier

Francisco de Javier nació en el seno de una familia noble y era el sexto hijo de Juan de Jasso, hombre importante del reino de Navarra, y María de Azpilcueta. A los 19 años se trasladó a París para estudiar en la Universidad de la Sorbona, donde conoció a San Ignacio de Loyola con quien cofundó la Compañía de Jesús. Comenzó aquí su aventura evangelizadora que le llevó a recorrer, a lo largo de 11 años, multitud de aldeas y ciudades de África y Asia, hasta que finalmente murió de pulmonía el 3 de diciembre de 1552, cuando se disponía a entrar en el Imperio Chino. Tenía 46 años. Cinco siglos después, en todos los lugares que recorrió permanece una impronta de su vida y obra, y en su tierra natal, Navarra, es un personaje querido, venerado y admirado.

 

Las Javieradas

Los dos primeros fines de semana de marzo tiene lugar una popular peregrinación al Castillo de Javier conocida como "Javierada" en la que miles de personas de toda Navarra recorren a pie decenas de kilómetros para venerar al Santo. El origen de esta tradición se remonta a 1886, cuando se invocó a San Francisco Javier para que hiciera remitir la epidemia de cólera que asolaba Navarra, y en agradecimiento al cumplimiento de este deseo, se llevó a cabo la promesa de acudir peregrinando a Javier.

 

Un recorrido por el Castillo de Javier

Comenzamos en el zaguán cruzando la puerta principal del Castillo donde destaca un relieve de piedra con tres escudos separados por ángeles tenantes, que representan las armas familiares. Nos encaminamos a las caballerizas y descendemos al sótano, donde antaño estuvieron las bodegas.

Un fugaz recorrido de dioramas nos invita a descubrir retales de la vida del santo, y seguidamente accedemos a la planta, donde se exponen objetos del antiguo Castillo, recuerdos del Santo y una maqueta del antiguo edificio. Este museo se divide en tres secciones: historia del edificio, Javier y Navarra en la historia y la pinacoteca, donde destacan los cuadros flamencos de Maes. Finalmente, una rampa nos lleva al resto de las dependencias del Castillo.

Iniciamos la visita en la Sala de Escudos, adornada con los blasones pertenecientes a los padres de Francisco y con el árbol genealógico de su linaje. Traspasando una puerta de piedra se accede a la Sala Principal o Grande, lugar de recepción y convivencia familiar. Desde aquí seguimos ascendiendo por la escalera de la Torre de Undués hasta llegar al Camino de Ronda, un corredor protegido, destinado a defender la fortaleza, desde cuyo matacán era habitual arrojar piedras y aceite hirviendo a los atacantes.

Dejamos a la izquierda las habitaciones de los capellanes - hoy oratorio - para acceder al núcleo primitivo del Castillo. Se trata de dos estancias que rodean a la torre del Homenaje, la construcción de este tipo más antigua de Navarra. El aposento de la derecha fue la habitación de San Francisco Javier, y el de la izquierda, es la capilla de San Miguel, la primera que tuvo el castillo. Asómese a la terraza contigua, donde apreciará la estratégica situación del Castillo, y disfrute de impresionantes vistas: al norte, la sierra de Leyre; al oeste, la vega del río Aragón; al este, la frontera de Aragón; y al sur, la plaza y el término de Castellar.

Descendemos de nuevo hasta la planta de la torre, donde un corredor nos llevará al Vestíbulo del Castillo y la capilla del Santo Cristo. A través de una verja encontramos al Cristo de Javier, una impresionante imagen gótica del siglo XVI tallada en nogal, que según cuenta la tradición sudó sangre cuando el Santo agonizaba en Sancián. Está rodeado de un dramático fresco medieval, única representación gótica de la danza de la muerte que existe en España.

Bajamos las escaleras que nos llevan al patio de armas y salimos por la poterna. A nuestros pies, la escalera antigua, y a la izquierda, rompiendo con la estructura del Castillo, el muro de la Basílica construida en el S.XIX allí donde los padres de Francisco de Javier había construido el Palacio Nuevo, lugar en el que nació el Santo. Finalizamos nuestro recorrido en el punto de partida, el zaguán.

 

Y además del castillo

Una vez finalizada la visita del castillo, le animamos a descubrir la ecléctica Basílica, en cuya fachada se recogen motivos de la vida de Javier.

Con motivo del V Centenario del nacimiento del santo, se ha construido un espacio multiusos, el Aula Francisco de Jasso, con capacidad para 1300 personas, y la Sala de exposiciones Georg Schurhammer, con el archivo personal del mayor biógrafo de Francisco de Javier, trasladado especialmente desde Roma.

Catedral de Santa María

Localidad: TUDELA (31500)

Dirección: Plaza Plaza Vieja

Zona: La Ribera

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII - XVII

Horario de visita: de lunes a domingo de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:00. Domingos tardes cerrado. El acceso a la capilla de Santa Ana es libre todos los días, de 9:30 a 13:30 horas y de 16:00 a 19:00 horas.

Precio visita: entrada normal 3 euros. Consultar tarifas para grupos especiales.

Teléfono: 948402161

Email: info@catedraldetudela.com

 

El edificio más emblemático de Tudela es la catedral de Santa María. Declarada Monumento Nacional desde 1884, fue construida en el S. XII sobre la mezquita mayor de la villa. Antes de conocer los tesoros artísticos que esconde este templo, conviene detenerse en sus tres portadas, siendo la más vistosa la de la fachada principal, denominada puerta del Juicio Final. Sometida a una profunda restauración durante varios años, el visitante puede acceder a su luminosa nave central de estilo gótico y a sus magníficas capillas y retablos. La dependencia que puede visitarse hasta entonces es el espléndido claustro románico, cuya entrada se encuentra en el museo diocesano.

 

La Ribera de Navarra muestra al visitante un variado legado artístico del que su máximo exponente es la catedral de Tudela, declarada Monumento Nacional en 1884. La seo, que fue antigua colegiata del municipio, comenzó a construirse hacia el año 1180, siguiendo las normas de la arquitectura cisterciense y aprovechando los restos de una antigua mezquita.

 

El templo, situado en el corazón del casco antiguo, tiene tres puertas de acceso. La portada del Sur o portada de la Virgen, es la más antigua y es románica; los capiteles de sus columnas representan los milagros de Cristo. Más tardía, aunque también románica, es la portada Norte, llamada de Santa María. Y la tercera y más vistosa es, sin duda alguna, la portada del Juicio Final. Mezcla de románico y gótico, presenta una decoración espectacular: escenas del Génesis y del Antiguo Testamento, y la representación del Juicio Final. A la izquierda el Paraíso y los premios para los justos, y a la derecha el infierno y los pecados, entre los que destacan la lujuria, la avaricia, la gula o la blasfemia.

 

La catedral cuenta entre sus dependencias con un interesante claustro románico de grandes dimensiones que fue levantado a finales del S. XII y en cuya ejecución intervinieron al menos tres escultores. Mientras rodea el hermoso jardín, fíjese en los capiteles de las columnas embellecidos con pasajes del Nuevo Testamento.

 

El interior de la catedral también guarda grandes obras artísticas. De planta románica, está dividida en tres naves y posee un grandioso crucero gótico que da paso a una cabecera en forma de T. Frente al altar mayor, en el centro de la iglesia, se encuentra la sillería del coro, tallada por el francés Esteban de Obray y compuesta por 86 asientos cuya silla central oculta un curioso grabado. Parece ser que el artista tuvo algún problema con el pago de la obra y esculpió dos cuervos picando los ojos de una cabeza humana, en clara alusión al refrán: "Cría cuervos y te sacarán los ojos".

 

Antes de abandonar esta joya artística, conviene acercarse al ábside central para contemplar el retablo mayor que lo preside; es de estilo gótico hispano-flamenco (S. XV). A su lado, en una de las bóvedas laterales se encuentra una sobresaliente escultura románica de la Virgen Blanca. También merece la pena visitar la capilla barroca de Santa Ana, que posee una talla gótica de la patrona, la del Espíritu Santo (S. XVIII) o la de San Martín, con una hermosa reja plateresca.

 

Una buena forma de concluir esta ruta cultural es perderse por las estrechas calles y típicos pasadizos de las juderías y morerías en su día tuvo Tudela, y disfrutar de sus riquezas arquitectónicas. O también puede optar por acudir a alguno de los restaurantes de la ciudad y saborear las afamadas verduras de las huertas de la Ribera.

El Cerco de Artajona

Localidad: ARTAJONA (31140)

Dirección: Calle San Saturnino

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XI-XIII

Horario de visita: El recinto amurallado se puede visitar durante todo el día. La iglesia permanece cerrada.

Precio visita: Acceso libre

 

Perfectamente adaptado al perfil que dibuja el cerro sobre el que se asienta, el Cerco de Artajona le ofrecerá la oportunidad de disfrutar de la fortificación popular medieval más importante de la Zona Media de Navarra.

 

Un paseo por su interior le descubrirá un conjunto amurallado del siglo XI que originariamente tuvo catorce torreones almenados, de los que sólo quedan nueve, unidos por el camino de ronda. Acceda al recinto por cualquiera de los dos primitivos portales que se conservan, el de San Miguel y el de Remahua y retroceda en el tiempo hasta la Edad Media.

 

Imagine el espacio habitado por reyes, nobles a caballo, juglares, obispos y labriegos vestidos con pesados ropajes. Recree épocas pasadas y trate de imaginar cómo se vivió en este recinto coronado por la iglesia-fortaleza de San Saturnino, un sólido e imponente edificio del siglo XIII, declarada Monumento Histórico Artístico. En la parte más alta de Artajona se abre a la vista un impresionante lienzo salpicado de torreones almenados que se adapta al terreno dibujando un perfil arriñonado rodeado de campos. El origen de esta fabulosa fortificación, conocida como "El Cerco", se remonta al año 1085, fecha en la que se iniciaron los trabajos encargados por los canónigos de Saint Sernin, de Toulouse, obras que finalizaron en 1109. El lugar ha sido, a lo largo de los siglos, anhelado por reyes, señores y clérigos, lo que provocó numeras luchas que hicieron necesarias varias reconstrucciones de la fortaleza, especialmente durante el reinado de Carlos II el Malo (XIV).

 

Tras superar las empinadas cuestas que llevan hasta la muralla, podrá acceder libremente al recinto a través de dos primitivos puentes, el de San Miguel y el de Remahua. Los robustos lienzos de sillería estaban vigilados por catorce torres, de las que se han conservado nueve de forma cúbica y almenada, unidas por la muralla del siglo XII y por un paseo de ronda.

 

Todo el conjunto protege a la iglesia-fortaleza de San Saturnino que, además de ejercer de campanario, supuso un importante punto de vigía. Construida en el siglo XIII sobre las ruinas de un templo románico, formó parte de la defensa del conjunto, y así lo evidencian sus robustos muros y contrafuertes, el paso de ronda sobre la bóveda de la nave que sirvió de calabozo, el pozo de agua, el uso que hicieron de la sacristía como cárcel y la torre prismática del siglo XIV utilizada como puesto de guardia en el siglo XV.

 

La iglesia fortaleza permanece normalmente cerrada, pero quizás lo más interesante está en su exterior. Destaca especialmente su monumental portada gótica de finales del siglo XIII; doce arquivoltas ricamente decoradas enmarcan el tímpano en el que están talladas las imágenes del martirio de San Saturnino y de la reina Juana de Navarra y su esposo Felipe el Hermoso.

 

Si su visita coincide con la apertura ocasional de la iglesia podrá contemplar un retablo gótico realizado entre 1505 y 1515 que alberga una talla sedente de San Saturnino, una talla gótica de la Virgen con el Niño, y un calvario de estilo gótico hispano-flamenco que se completa con pinturas y abundantes oros. Asimismo, en el ábside también podrá disfrutar de interesantes pinturas murales góticas.

 

Tras recorrer la fortificación asómese al imponente caserío de Artajona que desciende por la ladera del cerro y disfrute de una impresionante vista sobre el conjunto de este pueblo medieval.

Hórreos del Valle de Aezkoa

Localidad: Orbaitzeta

Dirección: Valle de Aézkoa

Zona: Los Pirineos

 

El Valle de Aezkoa, uno de los más bellos del Pirineo, conserva 15 de los 22 hórreos de Navarra, declarados Bien de Interés Cultural. Estas construcciones, que se concentran principalmente en Aria, Orbaitzeta e Hiriberri-Villanueva de Aézkoa, se idearon siglos atrás para almacenar el grano a salvo de la humedad y de los roedores.

 

El Valle de Aezkoa, muy demandado por los amantes del turismo rural, está formado por pequeños y tranquilos pueblos que se esconden entre montañas cubiertas de prados y bosques de hayas y robles.

 

Esta región del Pirineo oriental navarro alberga 15 de los 22 hórreos catalogados como Bien de Interés Cultural en Navarra. La escasez de cereal y la humedad típica de estos parajes hicieron que ya en la Edad Media los agricultores utilizaran estas pequeñas construcciones elevadas sobre el nivel del suelo para almacenar el preciado grano a salvo de los roedores.

 

Si conoce otros hórreos del norte de España, encontrará algunas diferencias. Los de Aezkoa son del tipo pirenaico y se distinguen por tener tejado a dos aguas casi sin aleros, planta rectangular y paredes de piedra sin labrar. Están elevados sobre pilares de piedra, piramidales o con forma de tronco, rematados por losas circulares denominadas "tornarratas" que evitan el paso de los roedores. Algunos tienen cerrado el espacio entre los pilares.

 

Callejee sin prisa por los distintos pueblos del Valle y se encontrará entre su casas de piedra con los hórreos aezkoanos. Garaioa, Hiriberri-Villanueva de Aezkoa, Aribe, Aria, Orbara, Orbaitzeta y Garralda conservan ejemplos de esta arquitectura popular, conocidos por los nombres de las casas a las que pertenecen.

 

El de casa Domench (Orbaitzeta) es el más grande de la zona; el de casa Larrañeta (Orbaitzeta) conserva su estructura de madera y los pilares originales; algunos, como el de Apat (Aribe) y Reka (Hiriberri-Villanueva de Aezkoa), presentan inscripciones en la fachada; y los hay que siguen siendo utilizados como granero (hórreo de casa Jamar, en Aribe).

 

No olvide tampoco que al norte de este valle pirenaico puede visitar la Selva de Irati, el segundo hayedo más extenso de Europa después de la Selva Negra alemana. Un mar de árboles surcado por caminos, que en verano y primavera se viste de intensos verdes y en otoño se tiñe de mil tonos ocres.

 

Escuchar la berrea de los ciervos, disfrutar del paisaje o recoger setas y fresas silvestres son algunos de los placeres que le regala la naturaleza al senderista que se adentra en este bosque. Muy cerca se encuentra, también, la Colegiata de Orreaga/Roncesvalles.

Iglesia de San Pedro de la Rúa

Localidad: ESTELLA (31200)

Dirección: Calle San Nicolás, 1

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: lunes de 11:00 a 12:30 y de 17:00 a 20:00. De martes a sábado de 11:00 a 12:30 y de 16:00 a 20:00. Los domingos 30 min. antes de las misas y de 17:00 a 20:00.

Precio visita: Entrada libre.

 

Nacida al borde del Camino de Santiago, en el centro de lo que fue la ciudad medieval de Estella, se encuentra la iglesia de San Pedro de la Rúa, iglesia mayor de la ciudad, cuyo claustro del siglo XII, está considerado como uno de los conjuntos de mayor riqueza escultórica del románico navarro.

 

Frente al Palacio de los Reyes de Navarra y encaramada en un alto desde el que domina la ciudad, este templo nos muestra también un bello pórtico del siglo XIII, de arcos lobulados de influencia árabe y rica ornamentación, una imponente torre, y un interior que alberga entre otros, la sillería románica del coro y diversas esculturas románicas y góticas de interés. Su ubicación, en la ladera de un encrespado cerro en el que estuvo el primitivo castillo de Estella, determinó la irregularidad de la planta de este templo. Durante la Edad Media, fue utilizado como cementerio de peregrinos. Y aquí fue enterrado, en el siglo XIII, el obispo griego Patras de San Andrés, cuya reliquia se venera esta iglesia.

 

El claustro, fechado en torno a 1170, es uno de los elementos más bellos del conjunto. Sólo conserva las galerías norte y oeste, ya que las dos restantes desaparecieron con la voladura del castillo de Zalatambor, ordenada por Felipe II en 1572. De planta cuadrada, pertenece a un románico tardío y decorativo que combina la iconografía del Camino de Santiago con otros temas vegetales y animales. Contiene sencillas arquerías de medio punto, nueve por banda, apoyadas en parejas de columnas. Así, en los capiteles del ala norte se representan escenas de santos y de la vida de Cristo, mientras que en los de la crujía oeste se esculpieron motivos vegetales y seres fantásticos como arpías y variaciones sobre águilas. Y no pase por alto un capricho excepcional de esta última crujía, que se repite en Burgo de Osma y Santo Domingo de Silos: las cuatro columnas torsas entrelazadas en las que se apoya la arquería central.

 

Otro valioso elemento de este templo es su pórtico románico de finales del siglo XII, que cuenta con una serie de arcos lobulados de influencia árabe y exhibe una rica ornamentación. Tiene algunas similitudes con las portadas de las iglesias de Santiago de Puente la Reina y San Román de Cirauqui.

 

Su imponente y sólida torre de planta rectangular, situada a los pies de la nave, confiere al conjunto un aspecto militar, reforzado por las saeteras. Las distintas fases constructivas han quedado perfectamente reflejadas en esta torre, cuyo tramo final de ladrillo, pertenece al siglo XVII.

 

En el interior de la iglesia, está la capilla de San Andrés (1596) cubierta por una cúpula de 1699 decorada con yeserías barrocas. El retablo barroco del siglo XVII de la nave del Evangelio contiene un crucifico del siglo XIII que, según la tradición, un judío enemigo de los cristianos arrojó al río Ega. Milagrosamente, la imagen remontó la corriente hasta llegar a la parroquia del Santo Sepulcro, donde fue recogido.

 

Otras joyas artísticas que podrá admirar en el interior de la iglesia, concretamente en el presbiterio, son la virgen románica de Belén, un crucifijo gótico del siglo XIV, una talla de San Pedro de 1687, y una pila bautismal del siglo XIII en cuyo pie se representa el Árbol de la Vida.

 

Tras la visita, podrá descansar sobre la escalinata que da acceso al templo, y contemplar desde lo alto la hermosa vista sobre el románico Palacio de los Reyes, sede del Museo Gustavo de Maeztu. Esta escalera fue proyectada por Francisco Pons Sorrolla y construida en 1966, al mismo tiempo que se urbanizaba la plaza de San Martín, aneja al palacio

Iglesia de San Pedro

Localidad: OLITE (31390)

Dirección: Calle El Fosal, 2

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: los oficios tienen lugar de lunes a sábado, a las 10:00; domingos y festivos, a las 10:00 y a las 12:30.

Teléfono: 948740056

 

Una esbelta torre gótica, coronada por una airosa flecha y conocida como la "Torre Aguja", identifica a la iglesia de San Pedro Apóstol de Olite, que se levanta junto al Palacio Real de la localidad.

 

Este bello templo, cuya construcción se inició en el siglo XII, mezcla armoniosamente los estilos románico, gótico y barroco. Es la iglesia más antigua de la ciudad y, entre otros tesoros artísticos, conserva un claustro románico de mediados del siglo XIII, una talla gótica de Santiago, un interesante retablo mayor y, en un sepulcro gótico, un relieve de alabastro policromado que representa a la Trinidad con tres personas.

 

La iglesia de San Pedro preside la plaza el Fosal de Olite, localidad de la Zona Media de Navarra, que posee uno de los conjuntos monumentales más destacados de la Comunidad Foral. El templo, iniciado en el románico y ampliado en época barroca, es el más antiguo de la ciudad. Destacan en el conjunto la portada, el claustro y su esbelta torre gótica.

 

Su portada románica es elegante y sobria, de medio punto abocinada en seis arquivoltas lisas entre cenefas ricamente decoradas con ajedrezados y motivos vegetales. Destacan los capitales de la lucha de San Jorge y el dragón, y un centauro contra una arpía. El tímpano y el dintel son añadidos góticos; en el tímpano se representa a San Pedro, San Andrés y Santiago, y el dintel relata escenas de la vida de San Pedro. Completan la fachada el friso, decorado con hojarasca y escenas mitológicas, y un bello rosetón.

 

Llama la atención la original torre gótica de 52 metros de altura, que sirve de plataforma a la aguja octogonal, del siglo XIV. Es un modelo interesante en su género por su alarde arquitectónico y la graciosa curvatura de sus aristas. La torre-campanario estuvo decorada con pinturas murales góticas del siglo XIII, pero para verlas tendrá que desplazarse hasta el Museo de Navarra en Pamplona, donde se depositaron por razones de seguridad y conservación.

 

Adosado al edificio, en la parte norte, se abre un claustro exento de mediados del siglo XIII de planta cuadrada. Está formado por arcos de medio punto sostenidos por columnas pareadas. En sus capiteles se diferencian claramente formas vegetales, rostros humanos y escenas del Génesis protagonizadas por Adán y Eva.

 

El interior del templo es de planta rectangular. La nave central y las dos laterales están cubiertas por bóvedas de crucería y, el crucero, por una cúpula de media naranja sobre pechinas. Los grandiosos pilares góticos cruciformes contribuyen a incrementar la sensación de monumentalidad de la iglesia.

 

El retablo mayor es una obra barroca dedicada a San Pedro. Le acompañan pinturas sobre lienzo de los patronos navarros San Fermín y San Francisco Javier realizadas por Vicente Berdusán. La capilla de la Virgen del Campanal es una construcción protogótica que estaba decorada con pinturas murales realizadas a finales del siglo XIII. Hoy pueden visitarse en el Museo de Navarra y están consideradas como las obras más importantes de pintura mural navarra de la época.

 

La iglesia acoge también el sepulcro del notario de Olite Enequo Pinel, quien lo mandó construir en 1432. Su principal peculiaridad es la representación de la Trinidad con tres personas. Fue realizado por Jean Lome de Tournay, el escultor predilecto de Carlos III el Noble y el más importante de Navarra en el siglo XV. Entre sus obras principales destaca el sepulcro de Carlos III y su esposa Leonor, que se encuentra en la catedral de Pamplona.

Iglesia de Santa María de Eunate

Localidad: MURUZÁBAL (31152)

Dirección: Iglesia de Santa María de Eunate

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: de octubre a febrero, de martes a domingo 10:30 a 14:30.Diciembre cerrado.

 

A la luz del crepúsculo o aprovechando el sutil color del amanecer. Es el mejor momento para descubrir una de las iglesias más bonitas y sugerentes del Camino de Santiago, la de Nuestra Señora de Eunate (1170), sencilla, original y misteriosa.

 

Se alza, solitaria, poco antes de llegar a Puente la Reina, en medio de un llano y abierto paisaje que en verano toma el color de los girasoles. Su planta octogonal y el claustro que la circunda la hacen diferente a cualquier otro templo románico.

 

El misterio no aclarado sobre su origen y su inquietante interior avivan el interés de este templo que fue hospital de peregrinos, dormitorio de difuntos, faro-guía para caminantes, lugar de culto cristiano y santuario telúrico para quienes buscan fuerzas esotéricas.

 

Déjese sorprender por su enigmática geometría y un interior que le sobrecogerá, y trate de adivinar el sentido de su nombre, "cien puertas", en euskera. En Mururzábal (Valle de Valdizarbe), en la ruta tolosana del Camino de Santiago, poco antes de que ésta confluya en Puente la Reina con la procedente de Orreaga/Roncesvalles, se alza solitaria pero imponente la iglesia de Santa María de Eunate, un raro, bello y sugerente ejemplo de arquitectura románica declarado monumento nacional. Construida en 1170, su origen no está claro. Algunos historiadores han barajado la posibilidad de que fuese obra de los templarios y hospital de la orden de San Juan, mientras que la tradición popular atribuye su construcción a una reina o señora, cuya sepultura yace bajo las piedras, para que fuese capilla funeraria.

 

El descubrimiento de enterramientos entre las columnas del claustro y los restos de una sepultura al pie de la puerta de entrada, entre los que apareció una concha de peregrino confirman que fue iglesia cementerial de peregrinos.

 

El conjunto de planta octogonal, como el Santo Sepulcro de Jerusalén y otras dos construcciones del Camino de Santiago, está circundado por una hermosa galería porticada de 33 arcos, con capiteles decorados. La armonía de la planta octogonal queda rota por el ábside pentagonal y una torrecilla de planta cuadrada adosada en el lado de la epístola. En los muros exteriores se alternan ventanas caladas y ciegas y dos puertas de acceso, la del norte frente al Camino, muy decorada, y otra más sencilla hacia poniente.

 

Recorra tranquilamente la galería antes de pasar al interior del templo, sencillo y con algunos elementos de influencia musulmana. Deje que sus ojos se adapten a la escasa luz interior y sienta la espiritualidad y recogimiento que envuelve a la iglesia. En los muros de sillería se aprecian dos alturas y en cada ángulo se superponen dos columnas. La sobriedad del interior es sólo aparente, ya que las columnas poseen hasta 26 capiteles decorados. La bóveda octogonal está sustentada por 8 nervios con ángulos diferentes, lo que evidencia que los ocho lados del templo son diferentes. Y en el ábside, de gran riqueza arquitectónica y con forma semicircular, se encuentran los elementos esculturales más antiguos de la iglesia.

 

Muy cerca de esta iglesia medieval, en Olcoz, se encuentra la iglesia de San Miguel, con una portada idéntica a la de Eunate pero al revés. Cuenta la leyenda que un maestro cantero al que se le había encargado la construcción de la portada de Eunate, se molestó porque, en su ausencia, un gigante con poderes sobrenaturales se le adelantó y realizó la obra.

 

El abad retó al cantero a levantar una obra pareja en el mismo plazo, tres días, hazaña que consiguió con ayuda de brujas, serpientes y conjuros, aunque el resultado fue una portada idéntica pero invertida. Al ver el pórtico, el gigante enfureció y lo golpeó con tal fuerza que lo mandó volando hasta Olcoz.

Iglesia de Santa María

Localidad: LOS ARCOS (31210)

Dirección: Plaza Plaza de Santa María

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: Misas: de lunes a sábados, 19:30; domingos, 12:00 y 18:00

Teléfonos: 948640079 - 948640021

 

Si la atrae la idea de contemplar estilos artísticos dispares en un mismo edificio, no deje de visitar la iglesia de Santa María de los Arcos, una de las más importantes de Navarra.

 

Los Arcos, localidad situada a mitad de camino entre Estella y Viana, en plena Ruta Jacobea, tiene el privilegio de albergar este monumental edificio ricamente decorado, construido y reformado entre los siglos XII y XVIII, que le permitirá disfrutar desde los estilos románico tardío y protogótico hasta el renacimiento y el barroco.

 

El interior posee un grandioso retablo mayor del siglo XVII presidido por una imagen gótica de Santa María, además de otros retablos de estilo rococó y barroco, altares que albergan reliquias, una sillería manierista en el coro, una interesante cajonería en la sacristía, uno de los órganos más espectaculares de Navarra y un bello claustro del siglo XVI. La iglesia de Santa María se levanta en la plaza de Santa María, centro histórico de esta villa de 1.300 habitantes y cerca del río Odrón. El Camino de Santiago fue, en parte, responsable de su construcción, ya que comenzó a erigirse a finales del siglo XII coincidiendo con una época de gran afluencia de peregrinos.

 

Su portada plateresca del siglo XVI es uno de los mejores ejemplos del renacimiento navarro. Descubrirá allí cabezas de querubines, una Virgen sedente con el Niño, coronada por ángeles, y las esculturas de San Pedro y San Pablo. Si su visita coincide con el 23 de abril o el 16 de agosto y el día está despejado, podrá ver cómo el sol ilumina al atardecer la cara de la imagen de la Virgen. Delante de la portada se levanta un pórtico del siglo XVIII de estilo clásico, formado por una galería de siete arcos de medio punto y cubierto por bóvedas aristadas.

 

El templo tiene planta de cruz latina de una sola nave, y el interior sorprende por su profusa decoración renacentista y barroca que se muestra en yeserías, pinturas y retablos, llega incluso a ocultar las estructuras medievales.

 

Destaca un grandioso retablo mayor, obra barroca que tiene esculpidos tres ciclos religiosos: la Figuración de la Iglesia, la Pasión de Cristo y el dedicado a María. Está presidido por una talla de la Virgen con el Niño del siglo XIV, cuyo color negro original, desapareció con la restauración de 1947.

 

La decoración barroca caracteriza los altares de San Juan Bautista, Virgen del Rosario, San Francisco de Javier y de San Gregorio Ostiense y las Ánimas, mientras que el retablo de la Visitación es un altar tardogótico del siglo XV adornado con figuras de profetas, escenas de la adoración de los Magos y el nacimiento de Jesús.

 

Otros tesoros son la sillería del coro, realizada en el siglo XVI en estilo manierista, y el bello órgano de la parroquia (1760), posiblemente el más fastuoso de Navarra. Decorado en dorados y azules bien combinados, tiene tres alturas de tubos, algunos de los cuales son de madera pintada, y trompetería exterior. Fíjese en las nueve tallas de ángeles músicos que adornan la caja, y en los mascarones de las bocas de los contras que imitan muecas de la cara humana.

 

La visita a la iglesia de Santa María no será completa si no accede al claustro tardogótico (XVI) de cuidadas proporciones, decorado con animales y temas vegetales.

Iglesia de Santa María

Localidad: VIANA (31230)

Dirección: Calle Mayor

Zona: La Zona Media

Estilo: Gótico

Siglos de construcción: XIII-XIV

Horario de visita: Misas: lunes a viernes a las 19:00; sábados y festivos a las 20:00; domingos a las 12:00.

Precio visita: Gratis

Teléfonos: 948645037

 

La Iglesia de Santa María de Viana, de perfil robusto y estratégica ubicación, nos sumerge en el turbulento pasado de esta localidad, que fue levantada sobre una colina por la Corona de Navarra para hacer frente a Castilla.

 

Cuenta con una magnífica portada renacentista, una de las más monumentales del Renacimiento hispánico, que sirvió de modelo para otros templos. A sus pies yacen los restos de César Borgia, príncipe, guerrero y cardenal, cuya agitada vida bien merece un guión de cine. Maquiavelo, el pensador y político italiano del siglo XV, lo tomó como modelo para escribir "El Príncipe", obra que revolucionaría el pensamiento político de la época. La iglesia de Santa María se levanta majestuosa en la calle Mayor de Viana, ciudad de 3.500 habitantes en la frontera con La Rioja. Elevada sobre un cerro para la defensa frente a Castilla, es la última localidad del Camino de Santiago a su paso por Navarra. El templo fue construido entre 1250 y 1312 en estilo gótico y completado entre los siglos XVI y XVIII. Su robustez y su situación estratégica en el centro de la colina, la convirtieron en baluarte defensivo hasta el siglo XIX. Declarada Monumento Histórico Artístico en 1931, la iglesia cuenta con una de las portadas más monumentales del Renacimiento español.

 

En el exterior se distingue la parte gótica en los muros de sillar y en una sencilla portada del siglo XIV, de tres arquivoltas, presidida por la Virgen con el Niño, adorados por dos ángeles.

 

La portada más impresionante es la del lado de la Epístola, de estilo renacentista. Construida en el siglo XVI, está estructurada como si fuese un gran retablo de piedra, ya que combina arquitectura y escultura. Tiene forma de hornacina y fue modelo para otros templos renacentistas y barrocos. Fíjese en su iconografía: podrá reconocer pasajes de los trabajos de Hércules, escenas de la vida de Cristo, la Asunción-Coronación, una imagen sedente de María y personajes del Antiguo Testamento. En el siglo XVI se levantó la torre y en los siglos XVII y XVIII se añadió la girola, se construyeron la sala capitular, la sacristía y la capilla de San Juan Ramo.

 

A los pies de esta portada se encuentra uno de los lugares más visitados del templo: la tumba de César Borgia, el ambicioso hijo del Papa Alejandro VI. Fue príncipe, guerrero y político. Murió en 1597 en las cercanías de Viana a manos de los soldados del Conde de Lerín. Desaparecido el sepulcro original, los restos yacen bajo una losa de mármol en la que podrá leer: "César Borgia. Generalísimo de los Ejércitos de Navarra y Pontificios. Muerto en campos de Viana el XI de marzo de MDVII".

 

El interior de Santa María es de carácter catedralicio. Tiene tres naves de anchura desigual, con cuatro tramos, capillas laterales y un coro alto a los pies. El estilo gótico se aprecia perfectamente en los muros y bóvedas de las naves y en la triple cabecera. El templo dispone también de un triforio o galería que le permitirá recorrer la iglesia a través de un pasillo formado por elegantes tracerías.

 

Se conservan varios retablos de los siglos XVII y XVIII, incluido el mayor, dedicado a María y considerado uno de los mejores del barroco navarro. En la Sala Capitular se guarda un bello crucificado hispano-flamenco. En la capilla de San Juan del Ramo se exhiben obras de Luis Paret, pintor español del Rococó. La sillería coral y colecciones de ropa litúrgica, orfebrería, relicarios y cantorales, completan el patrimonio de este interesante edificio.

Iglesia de Santa María la Real

Localidad: OLITE (31390)

Dirección: Plaza Plaza Teobaldos, 1

Zona: La Zona Media

Estilo: Gótico

Siglos de construcción: XIII-XIV

Horario de visita: los oficios tienen lugar de lunes a viernes, a las 19:00; domingos y festivos, a las 11:00 y a las 18:30.

Teléfono: 948740136

 

La Iglesia de Santa María de Olite es una de las construcciones góticas más importantes de Navarra. Su belleza artística es tan interesante como su historia. Adosada al Palacio Real, residencia predilecta del rey Carlos III el Noble, fue utilizada por los monarcas navarros para las grandes festividades y actos solemnes.

 

Su recargada fachada, en la que se percibe la influencia de los talleres de Nôtre Dame de París, le hará detenerse y prestar atención a los relatos de la portada.

 

Dentro del templo, de nave única, le esperan un retablo renacentista presidido por una talla gótica de la Virgen y la imagen, también gótica, del Cristo de la Buena Muerte. En la iglesia de Santa María se celebra el "Ciclo de Música para Órgano en Navarra" entre los meses de mayo y noviembre. La iglesia de Santa María se encuentra en la localidad medieval de Olite, cabeza de merindad del mismo nombre, en la Zona Media de Navarra, y es un edificio gótico cuya construcción se prolongó durante el siglo XII y comienzos del XIV.

 

La fachada constituye uno de los conjuntos más significativos de la escultura gótica de Navarra. A pesar de la profusión decorativa, mantiene un gran equilibrio y finura. Se aprecia en ella el trabajo de varios maestros y la influencia de los talleres parisinos. En Navarra, el Santo Sepulcro de Estella y San Saturnino de Artajona repiten modelos parecidos.

 

Bajo un gran rosetón, la gran portada está formada por ocho arquivoltas que exhiben una exuberante decoración vegetal. Entre la hojarasca podrá descubrir dos figuras orantes bajo doseletes; posiblemente se trate de Juana I de Navarra y su marido el rey de Francia Felipe el Hermoso, quienes reinaban en Navarra en la época en la que se construyó la portada.

 

En el tímpano reconocerá a una risueña Virgen sedente con el Niño y diversas escenas de la vida de Jesús: la Anunciación, el Nacimiento de Cristo, la Degollación de los Inocentes, la Huída a Egipto, la Presentación en el Templo y el Bautismo de Cristo. En el dintel podrá recrearse con una pieza donde lo real y lo simbólico se confunden: un hombre encaramado sobre una encina comparte escenario con un ser híbrido tocando la cornamusa o un cuadrúpedo grotesco, entre otros personajes. La riqueza iconográfica continúa a ambos lados de la puerta, donde encontrará relieves de la vida de los apóstoles enmarcados por arquerías.

 

Acceda al interior del templo, de una sola nave, y descubra otro de los grandes tesoros del edificio: un magnífico retablo mayor de estilo renacentista presidido por una bella talla gótica de la Virgen con el Niño del siglo XIV, del llamado estilo navarro de influencia francesa.

 

En la iglesia se venera al Cristo de la Buena Muerte, obra gótica del siglo XIV, al parecer procedente de la desaparecida iglesia de San Lázaro. La localidad tiene gran devoción por este crucificado de gran dramatismo y en su honor se celebran las fiestas patronales.

 

La iglesia de Santa María de Olite es también una de las sedes en las que se desarrolla el "Ciclo de Música para Órgano en Navarra" que, organizado por el Gobierno de Navarra, se celebra entre los meses de mayo y noviembre.

 

Tras la visita a la iglesia, le esperan el Palacio Real de Olite, uno de los castillos góticos más importantes de Europa y las sinuosas calles de la localidad que revelan su pasado de esplendor medieval.

Iglesia de Santa María la Real

Localidad: SANGÜESA (31400)

Dirección: Calle Mayor, 1

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: de martes a sábado, de 10:30 a 13:30

Precio visita: 1,80 €/persona visita individual. 1,5 €/persona visita en grupo.

Teléfono: 948870132

 

La iglesia de Santa María la Real de Sangüesa, declarada Monumento Nacional en 1889, despliega una magnífica portada, aunténtico retablo en piedra, considerada como una de las obras cumbre del románico en España. En ella se representa el Juicio Final.

 

De línea esbelta y medianas proporciones, fue construida entre los siglos XII y XIV y su estilo corresponde a la transición del románico al gótico. Presenta tres naves con crucero y torre octogonal, y su interior nos sorprenderá con otros atractivos como el retablo mayor, de estilo plateresco, y una rica custodia procesional gótica. Tras cruzar el férreo puente sobre el río Aragón, Santa María la Real de Sangüesa nos da la bienvenida a esta localidad de la Zona Media occidental de Navarra, ya cerca del límite con Aragón.

 

Se erigió en siglo XII, en una de los extremos de la la rúa Mayor, por orden de Alfonso I el Batallador, rey de Navarra y Aragón. Iglesia de medianas proporciones, este bello ejemplo del arte románico ha tenido a lo largo de la historia no sólo fines litúrgicos, sino también función defensiva, especialmente durante las guerras civiles del siglo XIX.

 

Restaurada durante la primera mitad del siglo XX, presenta cabecera románica de tres ábsides, que corresponden a la primera mitad del siglo XII, mientras que a finales de esta centuria y siglos siguientes se edificaron las naves, la portada sur y la torre gótica octogonal.

 

Aunque el edificio en su conjunto es de una gran belleza, el mayor mérito artístico corresponde a la portada. Un repaso tranquilo de los dos cuerpos le revelará la mano de dos maestros: Leodegarius, maestro francés de finales del siglo XII, que se encarga de la parte inferior, y el maestro de San Juan de la Peña, de finales del XIII, que se encargó de la superior.

 

El primero de ellos, más avanzado, realiza las seis estatuas-columna que flanquean la portada, inspirándose en el pórtico de la catedral de Chartres. A la izquierda, María Magdalena, la Virgen María -con la marca del autor "Leodegarius me fecit" en el libro que porta entre las manos- y María madre de Santiago y Juan. Y a la derecha, los apóstoles San Pedro, San Pablo y Judas ahorcado. Los capiteles representan varios pasajes de la Biblia.

 

Al segundo, más antiguo, se le atribuyen la doble arquería con los doce apóstoles presididos por el Pantocrátor. Sus figuras se caracterizan por presentar figuras hieráticas, pliegues simples incisos y rostros cuadrados con grandes ojos.

 

En el centro del tímpano y en lugar preferente, aparece Cristo juzgando a los hombres con la Virgen, los apóstoles como intercesores y San Miguel pesando las almas. Las arquivoltas que enmarcan el tímpano nos cuentan los estamentos de la sociedad medieval. A ambos lados de las arquivoltas, se esculpieron animales monstruosos, escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, imágenes de los pecados y diversos oficios. En la enjuta derecha, llaman la atención los relieves que relatan la original leyenda nórdica del héroe Sigurd: el hijo del rey Sigmundo que mató al dragón Fafner y que, tras bañarse en su sangre, comprendió el lenguaje de las aves y se hizo invulnerable.

 

En su visita al interior de la iglesia descubrirá un templo de tres naves y tres tramos, que guarda importantes tesoros como el retablo mayor, plateresco, del siglo XVI, la capilla de San Miguel, del XIV, o la capilla de La Piedad, del XVI, que alberga el grupo del Descendimiento, del siglo XVI y lienzos del siglo XVIII. La custodia procesional de plata, del siglo XV, es una de las más antiguas de España.

 

Fíjese también en una vidriera dedicada a la Virgen, un crucificado barroco, la imagen gótica de San Blas, el retablo neorrománico de San Francisco Javier, y en la hornacina con reja románica que aloja a la imagen de la Inmaculada.

 

Y en un entorno muy cercano...

Con la excusa de Santa María aproveche para recorrer el resto la monumental Sangüesa y no pierda la ocasión de conocer lugares tan emblemáticos de los alrededores como el Castillo de Javier o el Monasterio de Leyre. Si quiere vivir un momento realmente especial escuche los cantos gregorianos de sus monjes benedictinos. Y para finalizar, le sugerimos un paseo por la Foz de Lumbier siguiendo el trazado del antiguo ferrocarril Irati, el primer tren eléctrico de España.

Iglesia del Santo Sepulcro

Localidad: TORRES DEL RIO (31229)

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: de 9:00 a 13:00 y de 16:30 a 19:00.

Precio visita: 1€

 

Poco antes de abandonar Navarra, el Camino de Santiago, nos ofrece este bello y recogido ejemplar del románico del siglo XII, que fue capilla funeraria y faro del Camino de Santiago.

 

Según algunos historiadores, el Santo Sepulcro de Torres del Río podría haber sido obra de los caballeros del Temple. Este extremo no se ha podido confirmar pero añade misterio a esta obra, que fue construida a semejanza del templo del Santo Sepulcro de Jerusalén, pero adaptando los conocimientos islámicos a la manera de construir de los cristianos.

 

De planta octogonal, la iglesia del Santo Sepulcro es un raro ejemplo del arte medieval, ya que frente a la horizontalidad y pesadez del románico, en este templo todo conduce a la verticalidad. En su interior, la impresionante bóveda de nervios entrecruzados le hará recordar el arte hispanomusulmán. La iglesia del Santo Sepulcro se encuentra inegrada en el casco urbano de Torres del Río, pequeña localidad jacobea situada en la Zona Media de Navarra, entre lo alto de una colina y una profunda hondonada, ya cerca de tierras riojanas. El visitante se encuentra ante una joya del románico, edificada en torno a 1170 como réplica de la basílica de Jerusalén, en la que la forma circular se ha sustituido por otra poligonal.

 

Ligada desde su origen al Camino de Santiago, fue al igual que la de Santa María de Eunate, faro de peregrinos, a quienes orientaba gracias a la luz prendida en la linterna que corona el edificio. El terreno que la circunda, sirvió además como cementerio de caminantes.

 

De planta octogonal y con un acabado perfectamente compensado, es un edificio sobrio y armonioso en el que diferenciará claramente tres cuerpos: el primero de ellos, ciego; el segundo, iluminado por dos pequeñas ventanas; y el superior, abierto en ventanas de medio punto que iluminan la espléndida cúpula interior. A ambos lados, el edificio conserva el ábside y una torre cilíndrica, y sobre el tejado de ocho aguas, se erige una linterna también octogonal que reproduce en miniatura el propio cuerpo del templo.

 

Si queremos acceder al edificio, lo haremos por la puerta del lado sur, cuyo tímpano nos presenta una cruz patriarcal, insignia de la Sagrada Orden Militar del Santo Sepulcro de Jerusalén.

 

En el interior, la mirada se alza hacia la magnífica cúpula de gruesos nervios de influencia califal que corona el conjunto y que dibuja una estrella de ocho puntas iluminada por una luz tenue luz que se filtra por las celosías. Su nervadura le recordará modelos islámicos similares a los de algunas mezquitas, lo que permite especular con la posibilidad de que el monumento fuese construido por artesanos mudéjares que habrían llegado a Torres del Río desde la orilla del Guadalquivir.

 

Y en el ábside, custodiando el templo, un Cristo del siglo XIII, también conocido como el Santo Cristo de los Caballeros del Sepulcro. Allí también observará delicadas columnas, y capiteles de influencia morisca que reproducen monstruos y centauros.

Mausoleo Julián Gayarre

Localidad: RONCAL (31415)

Dirección: Cementerio de Roncal

Zona: Los Pirineos

Estilo: Moderno

Siglos de construcción: XIX

Teléfono: 948475180

 

El Mausoleo de Julián Gayarre se encuentra en Roncal, localidad pirenaica situada a 88 kilómetros de Pamplona. El conjunto escultórico nos retrotrae a la época gloriosa del cantante navarro y del escultor valenciano que lo creó, Mariano Benlliure.

 

El mausoleo fue expuesto en la Exposición Universal de París de 1900, donde resultó premiado con la Medalla de Honor de Escultura. No es de extrañar que la reina regente María Cristina quisiera instalarlo junto al Teatro Real de Madrid, pero la familia del tenor se negó y es el gran protagonista del pequeño cementerio de Roncal, a ochocientos metros del pueblo que vio nacer al gran Gayarre. En Roncal, un lugar de visita obligada es el Mausoleo donde descansan los restos mortales del tenor Julián Gayarre. Una carretera parte desde el Ayuntamiento de la villa y que deja atrás el amplio frontón descubierto y las escuelas -regalos ambos del tenor a sus paisanos- le acerca en menos de un kilómetro al tranquilo cementerio del pueblo, en cuyo interior destaca el restaurado Mausoleo.

 

El conjunto escultórico, firmado por el prestigioso artista valenciano Mariano Benlliure, se colocó en el campo santo de la villa pirenaica en el año 1901, once años después de la muerte del tenor. El monumento funerario, construido en mármol blanco y bronce, se levanta sobre cuatro gradas y consta de un sarcófago de mármol decorado en sus frentes por niños, realizados en relieve muy plano y que están cantando libretos de las óperas más célebres interpretadas por Gayarre.

 

En un lateral del sepulcro, se recuesta en actitud abandonada una figura femenina de bronce con laúd, que oculta el rostro desconsolado, en una clara alegoría de la Música. La carga simbólica del mausoleo se completa con otras dos figuras de bronce; la Armonía y la Melodía, que se apoyan inestables en la losa del sepulcro, alcanzando con sus manos el ataúd de bronce. Sobre él, la figura de la Fama se inclina queriendo escuchar la última nota de la voz del tenor, ya enmudecida para siempre.

 

El cementerio de Roncal permanece habitualmente cerrado al público, pero la vista del mausoleo desde el exterior bien merece una visita.

 

Desde Roncal, se pueden realizar visitas a localidades del valle como Isaba o Burgui, con su Museo de la Almadía, visitar queserías también en Burgui, Vidángoz o Ustárroz, acercarse a las cumbres más elevadas de Navarra en Belagua o practicar esquí de fondo y travesía en invierno.

Monasterio de Fitero

Localidad: FITERO (31593)

Dirección: Plaza Plaza de la Iglesia, 12

Zona: La Ribera

Estilo: Otros

Siglos de construcción: XII

Precio visita: 3€

Teléfono: 948776600

Email: turismo@fitero.org

 

¿Le gustaría conocer el primer monasterio que la Orden del Císter construyó en la Península Ibérica?; ¿perderse entre sus muros, levantados entre 1185 y 1247 y ampliados en los siglos XVI y XVII?; ¿y disfrutar de un lugar codiciado, durante siglos, por reyes, papas, obispos y señores?

 

Está en Fitero, un pequeño pueblo de la Ribera navarra que casi linda con La Rioja y es monumento nacional desde 1931. El cenobio, joya arquitectónica de la Edad Media, le sorprenderá por su grandiosidad.

 

Su iglesia abacial es una de las más importantes de la orden del Císter en Europa y en su interior conserva una importante colección de arquetas árabes, cofres medievales y un precioso relicario gótico de esmalte limosino.

 

Pero, además, el monasterio es un buen punto de partida para realizar agradables y pintorescos paseos por su entorno natural o sumergirse en las aguas del balneario de Fitero, a 3 kilómetros del pueblo. La villa de Fitero, en cuyo casco urbano se levanta el monasterio, se halla situada en el extremo sur-occidental de Navarra, en pleno valle del río Alhama, a 23 kilómetros de Tudela. Aunque inicialmente el pueblo estaba alejado del monasterio, fue en el siglo XV cuando se repobló la villa para aumentar la defensa del territorio y las nuevas casas se construyeron en torno a la abadía, convirtiendo al de Fitero en uno de los pocos monasterios cistercienses integrados en un pueblo.

 

El monasterio, declarado monumento nacional en 1931, se fundó en 1140 aunque fue en 1185 cuando se iniciaron las obras de las diferentes dependencias, algunas de las cuales tienen en la actualidad funciones no religiosas: la hospedería está ocupada por el Ayuntamiento, las celdas se reconvirtieron en residencia de ancianos, el refectorio es actual Casa de Cultura y cine, y la biblioteca y la cocina se convirtieron en museo.

 

La visita le permitirá descubrir dependencias medievales (XII y XIII) como la iglesia abacial, de cruz latina, con tres naves y cabecera de girola con cinco capillas, lo que la convierte en un ejemplar único del Císter en España. Asimismo existen restos medievales en los muros de la biblioteca, vestigios de la antigua muralla y la sala capitular, construida en 1247, Le sorprenderá también el claustro renacentista de planta cuadrada y el sobreclaustro, construido siguiendo el estilo herreriano del siglo XVI.

 

Otras dependencias destacadas del monasterio son el dormitorio nuevo, del siglo XVI; el palacio abacial, manierista del siglo XVI y ampliado en el XVII; el dormitorio nuevo (XVI) y la biblioteca (1614).

 

Entre las piezas de orfebrería conservadas de Fitero destacan el brazo relicario de San Raimundo, fundador del monasterio; el relicario-ostensorio de San Andrés (XVIII), cálices del XVII, una alaveta de plata y concha (XVI), un copón de filigrana de plata (XVII), una arqueta de marfil del año 966, un píxide de esmalte de 1200, tres arquillas de chapa de marfil y de madera de los siglos XI, XII y XIII, y el retablo mayor pintado por Rolan Mois (XVI).

 

Fitero es también punto de partida de bonitos paseos, como el de la Cruza de Atalaya, de 7,7 kilómetros, que se inicia en lo alto del pueblo, junto al campo de fútbol; o el Circuito de Roscas, de 8,2 kilómetros, que parte del cruce de las carreteras que desde Fitero conducen a Cascante y Valderde. Este último pasa por las ruinas del castillo árabe de Tudején; y la nevera de los frailes -un enorme pozo de piedra en medio de un olivar que era utilizado por los monjes para almacenar nieve- y la cueva mora, en la que, según la leyenda narrada por Bécquer, todas las noches aparece el ánima de una princesa mora que busca agua para su amado cristiano.

 

También puede visitar el balneario de Fitero y sumergirse en sus aguas termales para combatir el reuma, la artrosis y el asma; o acercarse al mojón de los Tres Reyes, en la carretera de Madrid a Irún, a 3 kilómetros de Valderde, que recuerda reuniones de los monarcas de los reinos de Navarra, Castilla y Aragón, en las que cada uno podía comer o discutir desde su propia tierra.

Monasterio de Irache

Localidad: AYEGUI (31240)

Dirección: Monasterio de Irache

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XI

Horario de visita: de martes a viernes, de 9:00 a 13:30 y de 17:00 a 19:00; sábados, domingos y festivos, de 9:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:00. Cerrado lunes todo el día y martes por la tarde.

Precio visita: Gratis

Teléfono: 948554464

Fax: 948554464

 

Hospital de peregrinos, universidad, hospital de guerra, colegio de religiosos y, en un futuro, Parador Nacional. Estas son las distintas funciones que el monasterio de Irache ha ido albergando a lo largo de la historia y que le han convertido en uno de los conjuntos monumentales más importantes de Navarra.

 

Su localización en el Camino de Santiago, en las proximidades de Estella, le hacen ser parada obligada de peregrinos y amigos de la Ruta Jacobea, con quienes se cruzará en su visita a este monasterio que los benedictinos comenzaron a construir en la segunda mitad del siglo XI sobre otro anterior del siglo VIII.

 

El recorrido por la iglesia románica (XII), el claustro plateresco, la torre de estilo herreriano y otras dependencias construidas entre los siglos XVI-XIX le permitirán conocer la historia de este conjunto monumental deshabitado desde 1985. Construido al abrigo de Montejurra, en Ayegui, a tan sólo 2 kilómetros de Estella y rodeado de viñedos, el monasterio de Irache se presenta al visitante como una inmensa mole de edificaciones medievales, renacentistas y barrocas. Fue el primer hospital de peregrinos de Navarra -hasta un siglo más tarde no se construyó el hospital de Orreaga/Roncesvalles- y se levantó a instancias del rey García el de Nájera (XI). Su época de esplendor coincidió con los años en los que fue abad San Veremundo (1056-1098), tan generoso con los pobres que les llevaba alimentos escondidos bajo el hábito. Cuando sus hermanos de congregación se lo reprochaban, se levantaba el hábito y en lugar de pan aparecían rosas o astillas de madera para calentar a los mendigos.

 

El monasterio, construido bajo la advocación de Santa María la Real, siempre estuvo habitado, lo que permitió que se conservase en muy buen estado; pero, en 1985, la escasez de vocaciones provocó la marcha de los frailes y, desde entonces, ha estado deshabitado. El conjunto albergó una Universidad entre 1569 y 1824.

 

El acceso al monasterio es gratuito y de todo el conjunto sorprende el templo románico, iniciado en el siglo XII sobre los restos de una anterior iglesia prerrománica. Tiene planta de cruz latina y tres ábsides semicirculares, testigos de la primitiva construcción, y de ellos destaca el central por una cornisa perfectamente conservada y adornada con animales. Al templo se puede entrar por dos portadas románicas, la de San Pedro y la portada principal, talladas con motivos historiados; pero también es interesante detenerse ante la puerta Preciosa, que comunica el claustro plateresco con la iglesia y que contiene las imágenes del Salvador y de María. La sacristía monacal (XVI), la sala capitular con bóveda nervada, y un amplio edificio de principios del siglo XVII, de estilo herreriano, que albergó la Universidad de Irache, son otras dependencias que debe visitar con detenimiento.

 

El monasterio, que también dispone de un claustro nuevo, conserva más de 7.000 piezas de arte y etnografía y una colección de carruajes que se exhiben expuestos en los pasillos del monasterio. Durante siglos cobijó la imagen de Nuestra Señora de Irache (XII), uno de los más bellos ejemplos de la imaginería mariana románica de Navarra. Es de madera, de un metro de altura y recubierta por una chapa de plata, excepto la cara y las manos. Pero, si quiere admirarla, deberá trasladarse hasta la iglesia de Dicastillo, a unos 10 kilómetros al sur de Ayegui, donde se guarda desde hace un siglo.

 

Junto al monasterio, existe una fuente que por un caño mana agua y por el otro vino, con la que se pretende saciar la sed y alegrar el camino a los peregrinos. La fuente es propiedad de las Bodegas Irache, ubicadas junto al monasterio y que pueden ser recorridas en visita guiada.

Monasterio de La Oliva

Localidad: CARCASTILLO (31310)

Dirección: Carretera Ctra. Caparroso-Carcastillo km. 17,5

Zona: La Ribera

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: laborables, de 9:00 a 12:30 y de 16:00 a 18:00; domingos y festivos, de 9:00 a 11:00 y de 16:00 a 18:00. Misas: laborables a las 7:00, festivos 12:00. Visitas a la bodega: sólo para grupos con cita previa.

Precio visita: 2 euros. Descuentos especiales para determinados colectivos y para grupos.

Teléfono: 948725006

Fax: 948715055

 

Los sólidos muros de piedra del monasterio de La Oliva atesoran siglos de historia y arte: un oasis de paz y tranquilidad. La Oliva, uno de los tres monasterios que se conservan en la Ribera de Navarra, es la actual morada de 26 monjes cistercienses a quienes se puede ver, vestidos con túnicas blancas, paseando y orando por el claustro del cenobio.

 

Su amplia iglesia, que es uno de los más genuinos ejemplos del arte cisterciense de España, el claustro gótico, la sala capitular y la capilla de San Jesucristo le descubrirán la importancia artística de este monasterio, construido en los siglos XII y XIII, en el que resulta fácil pasar las horas en tranquila y permanente meditación.

 

Su visita le permitirá descubrir el valor del silencio, pero también la sonoridad de las liturgias diariamente cantadas por los monjes en lengua vernácula. A dos kilómetros de Carcastillo, a orillas del río Aragón y en medio de una explanada sin apenas vegetación, se levanta el complejo de edificios medievales que forman el monasterio cisterciense de La Oliva. Su nombre tiene mucho de leyenda ya que, según cuenta la tradición popular, un rey navarro, en su lucha contra los árabes, resultó herido y fue a morir al pie de un acebuche.

 

En el lugar del olivo silvestre se construyó el monasterio de La Oliva, fundado en 1149 por la orden del Cister. Tras siglos de esplendor en la Edad Media, la guerra de la independencia y la Desamortización dejaron al cenobio en ruinas y abandonado hasta que en el siglo XX se restauró y restituyó la vida monástica.

 

Al llegar a la explanada del monasterio, nos encontramos ante un conjunto monumental de grandiosa sencillez. La entrada se realiza bajo un profundo arco apuntado a cuyos lados se conservan restos de la antigua muralla del siglo XII y, en la parte superior, el palacio abacial. Al traspasar esta entrada, descubrirá un amplio conjunto integrado por varias edificaciones que se agrupan en torno al claustro y patios abiertos.

 

En la parte central, está la iglesia de Santa María (XII-XIII) que combina elementos góticos y románicos. Está considerada como una de las construcciones más perfectas de la escuela hispano-languedociana. Su interior nos descubre un espacio sobrecogedor de tenue iluminación.

 

Desde el lado norte de la iglesia se accede a las dependencias medievales del monasterio, distribuidas en torno al claustro del siglo XII reconstruido durante los siglos XIV y XV. Rodeando al claustro, están la sala capitular, una buena muestra de arte protogótico, la antigua sacristía, el refectorio, la cocina y una grandiosa escalera del XVI. Alrededor de estas dependencias se encuentran los restos de la cillerería, y la capilla de San Jesucristo, ubicada en el huerto como si fuese una pequeña ermita.

 

Además de la riqueza artística, el cenobio brinda al visitante la oportunidad de asistir, vestido con decoro y guardando silencio, a las liturgias diariamente cantadas por los monjes en lengua vernácula, las cuales se celebran a las 4:30 (Rezos); 7:00 (Eucaristía); 8:15 (Tercia); 12:45 (Sexta); 15:10 (Dona); 18:30 (Vísperas) y 20:45 (Completas y Salve).

 

El monasterio, que cuenta con hospedería en la que puede alojarse cualquier visitante, dispone también de viñedos y bodegas, y bajo la marca Monasterio de La Oliva comercializa vinos tintos (reserva, crianza y jóvenes), rosado, vino de licor y vino para celebrar misa. Todos, salvo el licor, están amparados por la Denominación Origen Navarra y pueden adquirirse en la tienda del monasterio.

 

Si le interesan los espacios naturales, visite la laguna de Pitillas o el embalse del Ferial, una laguna rodeada de pinos; ambas disponen de observatorio de aves. También puede optar por adentrarse en el Parque Natural de las Bardenas Reales o dirigirse a Ujué (pocos kilómetros al norte del monasterio) para comer las típicas migas de pastor.

Monasterio de San Salvador de Leire

Localidad: YESA (31410)

Dirección: Monasterio de San Salvador de Leyre

Zona: La Zona Media

Web: www.monasteriodeleyre.com

Estilo: Románico

Siglos de construcción: IX

Horario de visita: de lunes a viernes de 10:15 a 14:00 y de 15:30 a 18:00. Sábados, domingos y festivos, de 10:15 a 14:00 y de 16:00 a 18:30.

Precio visita: 2,10 euros. Descuentos especiales para diversos colectivos y grupos.

Teléfonos: 948884150 - 948884011

Fax: 948884230

Email: info@monasteriodeleyre.com

 

Ubicado al pie de la sierra de la que toma el nombre, a 50 kilómetros de Pamplona y a 16 de Sangüesa, el monasterio de Leire esconde magníficos tesoros como la cripta del siglo XI, la bóveda gótica o la "Porta Speciosa", un perfecto pórtico románico del siglo XII.

 

Una atmósfera de paz y serenidad que invita al reposo del espíritu, a la reflexión y a la paz interior; una arquitectura austera, que cristaliza en los muros una parte importante de la historia, la cultura, el arte y el pensamiento; una sorprendente naturaleza que invita al paseo y a la meditación; sobrecogedores cantos gregorianos; y la conversación con los monjes benedictinos son algunos de los atractivos que permanecerán en su memoria tras visitar el monasterio de San Salvador de Leyre, uno de los conjuntos monumentales más atractivos y entrañables de la Comunidad Foral, tumba de reyes navarros y escenario, cada año en verano, de la entrega del premio Príncipe de Viana en un acto presidido por el príncipe Felipe de Borbón. El bello entorno natural que acompaña al monasterio de Leire explica que a lo largo de su historia haya sido refugio de reyes y obispos, icono de Navarra y escenario de celebraciones oficiales. Buscando la vecindad de la montaña, el monasterio se construyó en la falda de la sierra del mismo nombre, en un lugar apartado, mirador abierto hacia picos cercanos y lejanas cadenas montañosas, naturaleza embellecida por el agua de tonos verdes y azules del cercano embalse de Yesa.

 

Sus orígenes se remontan a la baja Edad Media, pero fue incendiado por los musulmanes en el siglo X y el rey Sancho García encargó su reconstrucción en 1020. Sus sólidos muros son testigos de mil y una historias como la de dos hermanas cristianas que fueron decapitadas por no abrazar el credo musulmán, y cuyos restos se guardan en una arqueta de marfil que se exhibe en el Museo de Navarra. O la leyenda de San Virila, el abad que quedó extasiado durante 300 años al oír cantar un pajarillo cerca del monasterio, lugar del que mana la fuente de San Virila.

 

Leyre no consiguió escapar a la Desamortización de Mendizábal y estuvo deshabitado entre 1836 y 1954, cuando se establecieron los monjes benedictinos de Santo Domingo de Silos, con quienes podrá conversar en su visita al monasterio.

 

El recorrido le descubrirá una sobrecogedora cripta del siglo XI, la parte más antigua de todo lo conservado. El angosto recinto, en el que se acumulan masas de piedra, con fustes de escasa altura y robustos capiteles consigue estremecer y es una clara muestra de la sobriedad propia del románico más arcaico. Su austeridad contrasta con la decoración de las portadas de la iglesia abacial, especialmente con la de la puerta Speciosa, otro de los grandes tesoros del cenobio. Data del siglo XII y está adornada con elementos de la Ruta Jacobea. Busque el demonio atrapando una desventurada alma o al ángel que anuncia el juicio final y comprobará que es una auténtica biblia en piedra.

 

Otros elementos de gran interés son la portada sur del siglo XII, la portada de la iglesia abacial (XI), el paso subterráneo de la cripta y la capilla del Santísimo (1501-1536), que contiene un retablo y esculturas de Juan de Berroeta (XVII).

 

En el interior de la iglesia, iniciada en estilo románico, contemple la gran nave central (XI) y alce la vista para descubrir la bóveda gótica, una de las ojivas más bellas existentes en Navarra. Tras una reja de estilo gótico tardío está el panteón de los primeros Reyes de Navarra y junto a él se venera el "Cristo de Leyre", una enorme talla del siglo XVI.

 

En Leire, la alabanza y diálogo con Dios se traducen en canto gregoriano. Aproveche la ocasión y escuche a los monjes en el oficio de laúdes, a las 7,30 horas (domingos y festivos a las 8:00 h.), misa conventual, a las 9:00 h. (domingos y festivos a las 12:00 h.), vísperas, a las 19:00 h. y en las completas, a las 21:00 h.

 

Si quiere disfrutar con tranquilidad del lugar, aneja al edificio existe una hospedería de 33 habitaciones. Además, el monasterio cuenta en su interior con 10 habitaciones individuales. Este alojamiento está reservado a varones y las comidas se realizan con los monjes en el refectorio.

 

Quizás haya oído hablar del licor de Leire, un digestivo de sabor dulce realizado con 35 plantas que los monjes recogen en los alrededores de la abadía. Es un original recuerdo que puede adquirir en la tienda del monasterio junto a CDs de gregoriano, almendras garrapiñadas, trufas, queso, paté y miel.

 

Tras abandonar el recinto, puede descubrir la naturaleza de los alrededores realizando dos paseos que parten desde el cenobio. El primero, de 250 metros, conduce hasta la Fuente de las Vírgenes, donde hay un merendero. El segundo dura 30 minutos y conduce a la Fuente de San Virila. Los más montañeros pueden subir a la cima del monte Escalar (1.302 m.) desde donde se obtiene una hermosa panorámica sobre el embalse de Yesa y los Pirineos. Y, para los amantes del parapente, es punto de partida obligado la cima del Arangoiti. También puede visitar, en las cercanías, el castillo de Javier y Sangüesa.

Monasterio de Santa María de Iranzu

Localidad: ABÁRZUZA (31178)

Dirección: Monasterio de Santa María de Iranzu

Zona: La Zona Media

Web: www.monasterio-iranzu.com

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: de octubre hasta abril de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00. De mayo a septiembre de 16:00 a 20:00.

Precio visita: 2,50 euros. Descuentos especiales para determinados colectivos y para grupos

Teléfonos: 948520047 - 948520012

Fax: 948520048

Email: monasterio@monasterio-iranzu.com

 

Oculto en el verde valle de Yerri, en una zona apartada entre montañas, se encuentra el monasterio de Santa María de Iranzu, grandiosa abadía cisterciense construida entre los siglos XII y XIV.

 

Su claustro gótico, elegante y austero, es uno de los rincones más bellos del monasterio, que invita a descubrir las diferentes dependencias del cenobio reformado en 1942.

 

Una atmósfera gozosa de paz y serenidad invita al reposo del espíritu y a la reflexión en todo el conjunto. No pierda la oportunidad de conversar tranquilamente con los padres teatinos, piedras vivas de este monasterio, o de sentarse en silencio junto a la fuente del claustro.

 

Tras la visita, disfrute del bello entorno natural de un valle semisalvaje con pozas de agua cristalinas, y pasee por la senda que remonta el cañón excavado por el río Iranzu, a los pies de la sierra de Andía. Muy cerca de Estella, a 3 kilómetros de Abárzuza, entre los verdes valles que forman las montañas de Yerri se levanta el monasterio de Iranzu que cumple perfectamente las condiciones que dirigieron su construcción "? en el fondo de un valle cerrado, cerca de un río en el que el agua fluya generosamente y, como horizonte, el cielo para estar más cerca de Dios". Los monjes cistercienses se establecieron en este cenobio en 1176 y aunque durante la Desamortización de 1835 permanecieron protegidos por los carlistas, en 1839 tuvieron que abandonar el monasterio que pasó a ser propiedad del Estado.

 

El edificio permaneció abandonado hasta 1942, cuando se inició su reconstrucción. Un año más tarde se establecieron en Iranzu los padres teatinos, actuales moradores del monasterio que tradicionalmente fue benedictino.

 

La entrada al recinto da acceso directo al claustro gótico construido entre los siglos XII al XIV, lo cual explica la variedad de estilos, desde las galerías de medio punto de la zona más primitiva, a los arcos apuntados con trilóbulos interiores y ojos de buey de elaborada tracería, propios de un gótico pleno. Desde el claustro, que conserva el lavatorio gótico con una original fuente hexagonal, se accede a la mayoría de las dependencias del conjunto.

 

Es aquí donde se inicia la visita guiada, que permite conocer la cocina, de estilo medieval y con una gigantesca chimenea; el refectorio transformado en el siglo XVII; la cillerería que servía de almacén; la casa abacial restaurada en el barroco; las celdas de castigo, en las que monjes y conversos pagaban sus culpas a pan y agua; la sala capitular, construida a finales del siglo XII, que se conserva en toda su originalidad; y la iglesia de Santa María, construida a finales del siglo XII. Este templo, de planta de cruz latina con una capilla central y dos laterales, sorprende por su iluminación, ya que la disposición de los ventanales hace que el conjunto tenga mucha claridad.

 

El monasterio dispone de un centro de interpretación al que se accede desde el claustro. En él, se facilita información sobre el monasterio, su entorno y aspectos de interés turístico de la zona y del resto de Navarra. Aunque el monasterio no tiene producción propia, también vende productos que llevan su marca, como licor, chocolate, almendras garrapiñadas, miel, rosquillas, queso, vino y cerámica, además de libros sobre el monasterio, folletos sobre el cañón del río Iranzu y recorridos turísticos.

 

Junto al monasterio, existe un amplio merendero. Desde allí, parten varios paseos, como el que remonta el cañón del río Iranzu, un recorrido sencillo que ofrece bonitas panorámicas de los tupidos encinales y cornisas de roca caliza que conforman la zona.

Monasterio de Tulebras

Localidad: TULEBRAS (31522)

Dirección: Calle San Bernardo s/n

Zona: La Ribera

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: Fines de semana de 16:00 a 18:00.

Precio visita: La voluntad

Teléfonos: 948851475 - 676186734

Fax: 948850012

 

Entre campos de regadío, a orillas del río Queiles y junto a las casas que conforman el pequeño pueblo de Tulebras, en la Ribera navarra, se encuentra el monasterio de Santa María de la Caridad, el primer cenobio femenino que el Cister fundó en España. Desde su construcción, en el siglo XII, se ha mantenido sin interrupción la vida monástica de las religiosas, que se encargaron de su restauración hace unos años.

 

La búsqueda de la pureza y de lo imprescindible a través del despojo de cualquier adorno superfluo es norma del Cister y se cumple a la perfección en este monasterio. La iglesia, el claustro, el palacio abacial, el museo y los restos de una antigua torre romana son partes importantes del patrimonio conservado.

 

Recorrerlo en silencio le producirá una agradable sensación de serenidad y recogimiento, al tiempo que le permitirá descubrir una interesante colección de arte sacro. El primer cenobio femenino de España, dedicado a Santa María de la Caridad, se fundó inicialmente en Tudela en 1149 con el nombre de Santa María de las Dueñas y en 1157 se trasladó a Tulebras, una localidad de apenas 100 habitantes situada a 3 kilómetros de Cascante. Su etapa de esplendor coincidió con el siglo XII y el declive llegó entre el XIV y el XV con la destrucción del pueblo por los castellanos, incluido el monasterio.

 

La visita guiada al monasterio le permitirá conocer la iglesia, el claustro y el palacio abacial. La iglesia cisterciense, del siglo XII, es de nave única y ábside semicircular con cubierta de bóvedas estrelladas, construidas en el siglo XVI en sustitución de las primitivas. Fíjese en una gran mesa de altar del siglo XIII y en la imagen de la Virgen de la Caridad, de estilo gótico (XIV), y en el exterior, observe con detalle la pequeña portada románica del lado del Evangelio.

 

Pasee tranquilamente y en silencio por el claustro, construido en el siglo XVI, que conserva bóvedas de crucería. El palacio abacial, construido en el siglo XVIII, de estilo barroco y con fachada de ladrillo, exhibe encima de la puerta principal un bonito escudo de alabastro. El museo, situado junto a la iglesia, posee una interesante colección de arte sacro de los siglos XVI, XVII y XVIII. Entre los tesoros que guarda hay valiosas tallas, pinturas, retablos, mobiliarios y piezas de orfebrería, una pintura sobre la Santísima Trinidad, de Jerónimo Cósida, y el retablo pintado acerca de la Dormición de la Virgen, una curiosa y original manera de representar este pasaje bíblico.

 

Las religiosas, que guían la visita al monasterio, elaboran exquisitas pastas caseras que venden allí mismo junto con miel artesana y productos de cosmética natural.

Palacio de los Reyes de Navarra

Localidad: ESTELLA (31200)

Dirección: Calle San Nicolás, 1

Zona: La Zona Media

Web: www.museogustavodemaeztu.com

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: De martes a sábado, de 11:00 a 13:00 y de 17:00 a 19:00. Domingos y festivos, de 11:00 a 13:30. Lunes, cerrado.

Teléfono: 948546037

Fax: 948553257

Email: info@museogustavodemaeztu.com

 

En Estella, en la plaza de San Martín, donde brilla con todo su esplendor el recuerdo de la ciudad medieval antiguamente poblada por francos y judíos, se encuentra el Palacio de los Reyes de Navarra, también conocido como Palacio de los Duques de Granada de Ega. Es el único edificio románico de carácter civil que existe en Navarra y fue declarado Monumento Nacional en 1931.

 

Levantado en el último tercio del siglo XII y orientado hacia la iglesia de San Pedro de la Rúa, nos descubre una magnífica fachada con dos capiteles historiados, uno de los cuales representa la lucha de Roldán y el gigante Ferragut. En la actualidad, alberga el Museo Gustavo de Maeztu. En la estellesa plaza de San Martín, ocupando la esquina con la calle de San Nicolás, antigua rúa de los Peregrinos, se alza el Palacio de los Reyes de Navarra, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad de Estella y único ejemplo del románico civil de la Comunidad Foral.

 

El elemento más significativo de este edificio de planta rectangular es su bella y armoniosa fachada, articulada en tres cuerpos y dos torreones. Su piso inferior presenta una galería de cuatro robustos arcos de medio punto, mientras que en el segundo cuerpo destacan sus cuatro grandes ventanales, divididos cada uno de ellos por cuatro arquillos apoyados en finas columnas encapiteladas. La parte superior, cuya ampliación fue realizada en el siglo XVII, es un ático de sillería provisto de tres saeteras y protegido en los ángulos por dos torreones.

 

La fachada está enmarcada en los extremos por dos columnas superpuestas con cuatro hermosos capiteles, dos vegetales y dos historiados.

 

El capitel inferior de la columna izquierda, es el más famoso de los dos historiados y en él podrá distinguir la lucha de Roldán y Ferragut, siendo el primero paladín de Carlomagno, y el segundo, un gigante moro. El capitel recoge el momento en el que el héroe cristiano vence al musulmán al atacarle en su único punto débil, el ombligo.

 

En la columna de la derecha, el capitel superior recoge dos escenas sin conexión entre sí. En la parte izquierda, se representa la fábula del burro tañendo el arpa que escucha un león sentado sobre sus cuartos traseros, y en la derecha, aparecen dos avaros, de cuyos cuellos cuelgan las bolsas del dinero, que caminan hacia su castigo cogidos por un cepo. A su lado, los condenados se queman en una caldera vigilada por cuatro diablos.

 

El segundo cuerpo de la fachada está culminado por un tejadillo con retícula de rombos sobre canes, pencas y otros temas vegetales, además de volutas, lóbulos, puntas de diamantes y un pez.

 

Tras la restauración realizada en 1975, el palacio se convirtió en sede del Museo Gustavo de Maeztu (1887-1947) Además de los cuadros, acuarelas, litografías y dibujos que legó el pintor vitoriano a la ciudad del Ega, alberga exposiciones temporales y numerosos cursos y ciclos de conferencias.

 

Aproveche su visita al palacio para recorrer esta ciudad de origen medieval siguiendo el paso de los peregrinos y disfrutando de la riqueza artística de iglesias como San Miguel o San Pedro de la Rúa.

Palacio del Marqués de Huarte

Localidad: TUDELA (31500)

Dirección: Calle Herrerías, 14

Zona: La Ribera

Enlaces de Interés: www.tudela.com

Estilo: Barroco

Siglos de construcción: XVIII

Horario de visita: de lunes a viernes de 11:00 a 13:00 y de 16:30 a 20:30.

Precio visita: Gratis

Teléfonos: 948848330 - 948848083

 

El palacio del Marqués de Huarte de Tudela es un edificio barroco que seduce. Los gustos del siglo XVII impactan con la profusión decorativa de su fachada principal y con la exuberancia constructiva de su patio interior y de su escalera imperial, la más bella de Navarra.

 

Los juegos lumínicos cobran protagonismo y llevan la mirada hasta la esbelta linterna que cubre el patio.

 

El palacio que hoy alberga la Biblioteca Pública y el Archivo de la Ciudad, fue en otros tiempos residencia de insignes personalidades que visitaron Tudela, como Carlos IV, Fernando VII o Isabel II de Castilla. El palacio del Marqués de Huarte se encuentra en la calle Herrería, al oeste de Tudela, en el antiguo barrio de extramuros que levantaron los árabes tras la conquista cristiana. Es el ejemplo de arquitectura civil más representativo del barroco de la Ribera de Navarra. De este majestuoso edificio destaca la decoración de la fachada principal y, en el interior, la escalera imperial, el patio y su cubierta.

 

Para su construcción se aprovecharon tres casas medievales estrechas y profundas que se encontraban en el solar. El edificio, que se erigió entre 1742 y 1745, consta de bodegas, planta baja, planta noble, donde se situaban las dependencias principales, segunda planta, destinada a los dormitorios, y una tercera utilizada por el servicio.

 

La fachada principal del palacio se localiza en la calle Mercadal. Acérquese hasta ella para contemplar la exuberante decoración de figuras y motivos vegetales que rodea las ventanas y balcones. Para poder dotar a la pared de pinturas al fresco, hubo que cubrir su superficie con sucesivas capas de yeso. La fachada secundaria, hoy de acceso al edificio, se asoma a la calle Herrerías y está realizada en ladrillo, con un aspecto mucho más sobrio.

 

En el patio del palacio del Marqués de Huarte le espera una sorpresa: la doble escalera imperial, considerada la más bella de Navarra. Si asciende por ella, podrá obtener perspectivas diferentes, realzadas por los juegos de luces que se crean para acentuar el efecto barroco del inmueble. No abandone el patio sin levantar la vista hacia la bóveda que lo cubre y descubrir su magnífica linterna y los cuatro elementos colgantes que caen del techo, de los que penden unos amorcillos barrocos.

 

Inicialmente, el palacio se diseñó para albergar a dos familias, la de Doña Francisca de Francia y la de su hijo Diego Huarte y de Francia, poseedor del mayorazgo de Huarte. Esto explicaría la doble entrada al palacio por dos calles diferentes, la doble escalera y la peculiar distribución de espacios.

 

Este majestuoso edificio sirvió de residencia a personalidades de la talla de Isabel II, Alfonso XII o el general Espartero. En la actualidad, alberga la biblioteca municipal, los archivos de la ciudad y un pequeño museo que exhibe una hermosa berlina del S. XVIII perteneciente a los marqueses de San Adrián.

 

Cuando finalice su visita al Palacio del Marqués de Huarte, no deje de visitar otros palacios de Tudela, como el del Marqués de San Adrián o el del Deán, o edificios de gran calado artístico como la catedral de Santa María.

Palacio Real de Olite

Localidad: OLITE (31390)

Dirección: Plaza Plaza Carlos III El Noble

Zona: La Zona Media

Web: www.palaciorealdeolite.com

Estilo: Gótico

Siglos de construcción: XIV

Horario de visita: de lunes a domingo de 10:00 a 18:00.

Precio visita: 2,80 euros. Descuentos especiales para determinados colectivos, grupos o comprando la entrada combinada con el Centro de exposición de la Viña y el Vino en Navarra.

Teléfono: 948740035

Fax: 948741273

 

El Palacio Real de Olite, corte de los Reyes de Navarra hasta la unión con Castilla (1512), fue uno de los castillos medievales más lujosos de Europa. Así, un viajero alemán del siglo XV escribió en su diario, que hoy se conserva en el British Museum de Londres: "Seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso y de tantas habitaciones doradas".

 

Contemplando su majestuoso perfil y la elegancia de sus caprichosas torres, no resulta difícil trasladarse al medievo e imaginar cómo era la vida cortesana en un palacio que contaba con ricas decoraciones, exóticos jardines e incluso un zoológico. En él se celebraban justas y torneos, juegos de pelota e incluso corridas de toros. Olite rememora aquel pasado, en el que llegó a ser la sede de la Corte en tiempos de Carlos III el Noble, durante sus Fiestas Medievales. El Palacio Real de Olite es la prueba del esplendor cortesano que durante la Edad Media vivió la ciudad de Olite, histórica localidad situada en la Zona Media de Navarra, a 42 kilómetros al sur de Pamplona. Declarado Monumento Nacional en el año 1925, ocupa un tercio del casco urbano medieval y está considerado como uno de los conjuntos civiles góticos más interesantes de Europa.

 

Emplazado sobre restos de una antigua fortaleza romana, durante los siglos XIII-XIV sufrió diversas transformaciones. Esta parte es la que se conoce como Palacio Viejo y la que actualmente acoge el Parador Nacional de Turismo "Príncipe de Viana". De ese antiguo edificio se conservan los muros exteriores y las torres. En su fachada destacan los ventanales góticos, la puerta principal renacentista y la torre de la Atalaya.

 

Pero su gran desarrollo fue impulsado desde principios del siglo XV por el rey Carlos III el Noble, que para tal fin atrajo a su corte a numerosos maestros peninsulares y europeos. El Palacio nuevo se edificó en estilo gótico civil francés. Y es que el Rey, nacido en Nantes, procedía de una importante dinastía de la nobleza francesa, cuya influencia le hizo desarrollar su imaginación y buen gusto en el Palacio de Olite, que convirtió en su palacio predilecto.

 

El palacio quedó parcialmente destruido en un pavoroso incendio provocado en 1813 por el general Espoz y Mina para evitar que los franceses, en su retirada, se hiciesen fuertes en el castillo. Su aspecto actual es fruto de una cuidadosa restauración acometida en 1937 que ha intentado devolverle el aspecto primitivo. Se caracteriza por grandes muros de piedra que describen un perímetro de entrantes y salientes, y torretas circulares con cubiertas de pizarra que se levantan en las esquinas.

 

Un amplio patio da acceso al interior del recinto, que puede visitar acompañado de un guía. Junto a este patio, antiguo jardín de los toronjales, se hallan otros dos llamados de la "Pajarera" y de la "Morera". En este último existe una morera de varios siglos declarada Monumento Natural.

 

Detrás encontrará el núcleo central del Palacio Nuevo, en cuyo piso noble se conservan las cámaras del Rey, con amplios ventanales abocinados, y de la Reina. Desde la primera cámara se accede a la Galería del Rey, mientras que la cámara de la Reina comunica con un pequeño patio llamado del "Naranjo" o "jardín de la Reina".

 

Sobre el núcleo central que alberga las cámaras se alza la silueta de las distintas torres almenadas. La más alta y espectacular es la torre del "Homenaje", mientras que la más caprichosa es la de las "Tres Coronas". Desde la torre de los "Cuatro Vientos" los reyes seguían los torneos. Ahora no podrá ver torneos, pero sí disfrutará de una bella panorámica.

 

En la zona más sombría del palacio encontrará el pozo del hielo, cuya tapadera recuerda a una enorme cáscara de huevo. En él se guardaban capas de nieve para conservar los alimentos, de ahí que se conozca como "la nevera".

 

Durante su visita no olvide el lujo que rodeaba a este palacio. Contaba con exóticos jardines, algunos suspendidos a casi 20 metros de altura y un pequeño parque zoológico con leonera que se hallaba en los desaparecidos Jardines o Huertos del Rey, al este del actual Palacio. Además sus paredes estaban ricamente decoradas con azulejos, yeserías y techos de madera tallada. Tras el incendio, sólo permanece la decoración de la conocida como Cámara de los Yesos.

 

Fue escenario de juegos como la pelota y la raqueta y, en ocasiones especiales, se celebraban justas y torneos, como los organizados durante la boda de la princesa borgoñona Agnes de Clèves y el Príncipe de Viana, hijo de Carlos III, y cuyo título lo ostentan hoy los Príncipes de Asturias. Otra diversión muy arraigada fueron las corridas de toros.

 

Y además del Palacio...

En la plaza que sirve de antesala al castillo, a través de unas escaleras de caracol, accederemos a las galerías medievales en las que existe un exposición sobre la vida de la corte de Carlos III el Noble.

 

La visita al palacio puede completarse con la iglesia gótica de Santa María y la románica de San Pedro, dotada de claustro y airosa torre gótica rematada por aguja, que rivaliza con las que animan el perfil del Palacio. Asimismo podrá conocer el recinto amurallado romano más completo y mejor conservado de Navarra, si recorre sus murallas defensivas. Callejee sin prisa, recorra sus rúas y como colofón, disfrute en la mesa de las especialidades de la zona regadas por los afamados vinos de Olite, que ostentan la Denominación de Origen Navarra. No olvide visitar el Museo del Vino de Navarra, que tiene su sede en esta localidad.

 

Y si desea retroceder a la Edad Media en Olite, nada mejor que acercarse durante las Fiestas Medievales, que se celebran en el mes de agosto a lo largo de tres días. En la trasera del palacio tiene lugar también en el verano parte del programa del Festival de Teatro Clásico de Olite.

Puente Románico de Puente la Reina

Localidad: PUENTE LA REINA (31100)

Zona: La Zona Media

Estilo: Románico

Siglos de construcción: XI

 

El puente románico de Puente la Reina es uno de los ejemplos de arquitectura civil más interesantes del Camino de Santiago en Navarra. En él confluyen la ruta jacobea que entra por Roncesvalles y la tolosana de Somport.

 

Es punto de encuentro de peregrinos que han tejido a lo largo de los siglos miles de historias y leyendas. Las aguas del río Arga, que discurre bajo la imponente arcada del centenario puente, susurran los más sorprendentes relatos a los viajeros que se dejan cautivar por su murmullo. Sólo hay que prestar atención y podrá escuchar la pintoresca leyenda del "txori". El puente románico de Puente la Reina da nombre a esta localidad, que es capital del valle de Ilzarbe o Valdizarbe, en la Zona Media de Navarra.

 

Este puente sobre el río Arga fue levantado en el siglo XI, al parecer, por iniciativa de una reina, que pudo ser doña Mayor de Castilla, esposa de Sancho el Mayor, o doña Estefanía, mujer de García Nájera. El objeto de su contrucción: facilitar el paso a los peregrinos del Camino de Santiago a su salida de la villa, tras atravesar la Rúa Mayor.

 

Constituye uno de los ejemplos de románico civil más señoriales de la ruta jacobea. Destaca principalmente por su elegancia y sobriedad. Cuenta con 7 arcos de medio punto, el más oriental bajo tierra, y 110 metros de largo. Entre los arcos se abren unos arquillos, a modo de respiraderos, que aligeran la estructura y permiten que el agua discurra cuando el río va creciendo. Tuvo 3 torres defensivas, dos en sus extremos y otra central, en la que se ubicaba la imagen renacentista de la Virgen del Puy o del Txori.

 

En torno a esta virgen existe una leyenda que cuenta que la imagen recibía la visita de un pajarillo ("txori" en euskera), que la cuidaba y acicalaba quitándole las telarañas de sus alas y lavándole la cara con agua que recogía en el Arga. Dicen que el día que aparecía el "txori" se echaban las campanas al vuelo y se celebraban fiestas religiosas.

 

Si se acerca hasta el puente no encontrará allí la imagen de la virgen, puesto que en 1843 fue trasladada a la iglesia de San Pedro ubicada cerca del río.

 

Merece la pena una visita a esta iglesia, notable por sus retablos, así como acercarse hasta la iglesia de Santiago el Mayor, que cuenta con una bella portada románica de influencia mozárabe y en su interior alberga una apreciada imagen gótica del apóstol Santiago. También es interesante la iglesia del Crucifijo, un templo de dos naves, una románica y otra gótica, cuya construcción se atribuye a los templarios, y que contiene un interesante crucifijo gótico.

 

Asimismo le animamos a un recorrido por la localidad, ya que conserva el encanto de una villa nacida por y para el Camino de Santiago. Sólo hay que observar el típico trazado jacobeo de sus calles. Puente la Reina creció a ambos lados del camino-rúa, en torno al cual se formaron dos grandes vías paralelas y otras más estrechas denominadas belenas. En esta localidad confluyen dos rutas jacobeas del denominado Camino Francés: la procedente de Roncesvalles y la que tras atravesar Somport penetra en Navarra por la Merindad de Sangüesa.

 

Otras visitas cercanas de interés son los restos de la villa romana de Andelos en el término de Mendigorría, a unos 6 kilómetros de Puente la Reina; el Cerco de Artajona, conjunto amurallado que data del siglo XI, a tan solo 8,5 kilómetros de Mendigorría y finalmente, la iglesia románica de Santa María de Eunate en el término de Muruzábal a 5,5 km de Puente la Reina. Esta construcción destaca por su planta octogonal y su curiosa arquería

Real Colegiata de Santa María de Orreaga/Roncesvalles

Localidad: ORREAGA/RONCESVALLES (31650)

Zona: Los Pirineos

Web: www.roncesvalles.es

Estilo: Gótico

Siglos de construcción: XII

Horario de visita: conjunto monumental: de lunes a domingo de 10:00 a 14:00 y de 15:30 a 17:30 horas. Iglesia Colegial de lunes a domingo de 8:00 a 20:00.

Precio visita: visita completa 3,90€.

Teléfono: 948790480

Fax: 948790450

 

Entre los montes pirenaicos desdibujados por la niebla, la piedra da forma a la historia y a las leyendas a través de la Colegiata de Roncesvalles: enclave destacado del Camino de Santiago, albergue-hospital y, para la gran mayoría de peregrinos, punto de partida de la Ruta Jacobea hacia Santiago de Compostela.

 

Este pequeño rincón del norte de Navarra, marco en el que se desarrolló la legendaria Batalla de Roncesvalles, glosada en el poema medieval "La Chançon de Roland", no se olvida fácilmente. La desbordante belleza de su entorno provoca que el visitante detenga sus pasos para sucumbir a su encanto. El enclave pirenaico de Orreaga/Roncesvalles, al noroeste de Navarra y próximo a la frontera con Francia, constituye un hito en el Camino de Santiago y alberga uno de los mejores ejemplos del gótico francés en la Península: la Colegiata de Santa María. El descenso de Ibañeta, que proviene de Luzaide/Valcarlos, nos conduce hacia este antiguo albergue-hospital, construido a finales del siglo XII y principios del XIII para atender a los peregrinos jacobeos tras cruzar los Pirineos.

 

Historia

Orreaga/Roncesvalles fue siempre un lugar de paso. Por allí entraron a la Península los celtas y, más tarde, quienes utilizaban la vía romana que unía Burdeos y Astorga. En el año 778, el desfiladero de Valcarlos fue testigo de la Batalla de Roncesvalles, en la que la retaguardia del ejército de Carlomagno, mandada por Roldán y acompañada con lo más granado de la nobleza franca, fue derrotada por los vascones. Esta batalla recorrió toda Europa y dio lugar a la "Canción de Roldán" poema épico del siglo XII.

 

Otro hito de su historia tendría lugar en el siguiente siglo: en el año 813 se descubrió la tumba del apóstol Santiago en Galicia y, poco después, comenzaron las peregrinaciones a Compostela desde toda la cristiandad. Una de las rutas jacobeas, que con el impulso de Sancho III el Mayor se convertiría en la más importante, atravesaba los Pirineos por Roncesvalles. Con el fin de atender a los peregrinos, en el siglo XII surgió un hospital-monasterio en el alto de Ibañeta. Posteriormente y gracias al impulso del obispo de Pamplona y del rey Alfonso el Batallador, se construyó en el llano el albergue-hospital y la iglesia colegial de Roncesvalles.

 

Durante la Edad Media se levantaron nuevos edificios y la Colegiata alcanzó gran importancia debido a sus extensos dominios y al creciente número de peregrinos. A partir del siglo XVII, Roncesvalles vivió un retroceso paralelo al del Camino de Santiago, al tiempo que disminuyó su patrimonio. Ya en el siglo XX, tras eludir la desamortización, comenzó una lenta recuperación. Durante los últimos años, la colegiata ha sido testigo del renacer de las peregrinaciones a Santiago y, en muchos casos, es elegida como punto de partida de la vía compostelana.

 

El arte en la Colegiata de Roncesvalles

En el conjunto arquitectónico que forma la Colegiata, sobresale la iglesia de Santa María, construida a finales del siglo XII y principios del XIII. Su traza responde al estilo gótico francés. Presenta una planta de tres naves, la central de doble anchura y cubierta con bóvedas de crucería. La cabecera es pentagonal y está iluminada por bellos ventanales góticos decorados con vidrieras modernas. En el lado izquierdo de la fachada se eleva una torre defensiva edificada en el siglo XIV.

El altar mayor del templo está presidido por la imagen de Santa María de Roncesvalles del siglo XIV, una bellísima talla gótica de madera revestida con plata y adornos dorados. Del lado de la epístola se accede al claustro, reconstruido en estilo cisterciense después de que el antiguo claustro gótico se derrumbara por la nieve en 1600.

Al claustro se abre la capilla de San Agustín, antigua sala capitular gótica de planta cuadrada. En su centro se puede contemplar el sepulcro del rey Sancho VII el Fuerte. La losa que lo cubre, de mediados del siglo XIII, es una estatua que refleja la imponente altura del monarca. La capilla está iluminada por la luz que filtra una vidriera de principios del siglo XX. Ilustra la victoria del rey contra los almohades en las Navas de Tolosa (1212), de donde se trajo las mazas y las cadenas que el monarca arrebató a Miramamolín y que puede contemplar en esta sala. Según la tradición, estas cadenas componen el escudo de Navarra.

Otro de los edificios de Orreaga/Roncesvalles, el más antiguo de todos, es la capilla del Santo Espíritu o Silo de Carlomagno del siglo XII, en el lugar donde según la leyenda habría clavado Roldán su espada, después de la derrota sufrida en la Batalla de Roncesvalles. Junto a ella se levanta la iglesia de Santiago o de los peregrinos, de estilo gótico primitivo. En su interior se guarda la campana de la antigua ermita de San Salvador de Ibañeta que servía para guiar a los peregrinos en los días de niebla.

El Museo-Biblioteca, que data de finales del siglo XIX, acoge en su primera planta el archivo y la biblioteca, abiertos sólo a especialistas. En ellos se contiene un rico fondo documental y más de 15.000 volúmenes. El museo, ubicado en la planta baja, guarda piezas de gran interés como el Ajedrez de Carlomagno, un relicario de plata dorada y esmaltada que según la leyenda perteneció al emperador franco. Junto a él se exponen otras piezas reseñables como un evangeliario de plata del siglo XII, obra cumbre de la orfebrería medieval navarra, o la llamada esmeralda de Miramamolín. Según la tradición, el rey Sancho VII el Fuerte arrebató esta joya al rey moro en la batalla de las Navas de Tolosa.

El conjunto arquitectónico de Orreaga-Roncesvalles se completa con la casa Itzandegia. Construida en estilo gótico incipiente, pudo concebirse como hospital o vivienda y, tras una laboriosa rehabilitación, fue convertida en albergue de peregrinos. Entre la capilla de Santiago y el centro Itzandegia, apreciará el Monumento a la Batalla de Roncesvalles con relieves que representan aquel enfrentamiento.

Ruinas Romanas de Andelos

 

Las ruinas de la ciudad romana de Andelos resurgen de la tierra. En silencio yace la urbe que en el pasado acogió parte de la prosperidad del Impero Romano. Sus calles y viviendas, sus tiendas, sus termas y fuentes, sus creencias y tradiciones traen del lejano pasado el recuerdo y la historia de aquella ciudad que nos ha legado una extraordinaria obra de ingeniería civil en buen estado de conservación: el sistema de abastecimiento de agua de la ciudad. La ciudad romana de Andelos se localiza en el término municipal de Mendigorría, en la Navarra Media. Está situada sobre una alta terraza cuaternaria en la margen derecha del río Arga, al sur de Puente la Reina.

 

El descubrimiento más notable en relación a esta ciudad es su sistema de abastecimiento de aguas. Es excepcional el hallazgo y conservación de esta obra hidráulica que comprende desde la captación hasta el centro de distribución en la ciudad. Además de este hallazgo, las excavaciones han permitido sacar a la luz el trazado de las calles y parte de la muralla.

 

Pinceladas de historia

En el lugar que ocupa la ciudad romana de Andelos hubo un asentamiento humano que se remonta a los siglos IV-III a.C. Es posible que desde el siglo II a.C. se establecieran ya los primeros contactos entre los vascones y el mundo romano. Los siglos I y II d.C. son los de mayor esplendor de la ciudad. Es en esta época cuando tiene lugar un importante desarrollo urbano y se realiza la instalación del complejo sistema hidráulico. Esta ciudad se mantuvo como lugar habitado hasta época medieval tardía, conservándose la ermita de Nuestra Señora de Andión como único elemento que pervive actualmente.

 

El recorrido por la ciudad de Andelos

El acceso al yacimiento se realiza a través del Museo Arqueológico de Andelos, inaugurado en 2003. Es el punto de partida para lanzarse a descubrir los misterios de esta ciudad milenaria a través de distintos bloques monográficos que relatan el origen de la villa, los primeros contactos con la civilización romana, la arquitectura y los modos de vida.

 

El recorrido comienza en el cardo o calle porticada. Aquí puede contemplar las bases de los arcos del acueducto que llevaba el agua desde la presa hasta la ciudad tras recorrer 3,5 kilómetros. En la actualidad sólo se conservan esos restos, vestigios de aquel largo brazo de piedra que abastecía la ciudad. Camine desde allí hasta la antigua lavandería-tintorería e imagínese inmerso en un ambiente lleno de aromas y colores.

 

Divise después el tramo final del acueducto que a pocos metros moría en el "castellum aquae", donde comenzaba la distribución del agua por la ciudad. Este depósito servía para repartir y dividir el caudal. Seguidamente atraviese la fuente o ninfeo, cuyos alrededores seguramente se convirtieron en un punto de encuentro y charla.

 

A continuación, atravesando la ciudad en dirección noreste, puede proseguir su visita situándose al comienzo del "decumanus", uno de los ejes perpendiculares que atraviesa la ciudad. Lo primero que puede encontrar a su derecha es el acceso a la casa del peristilo o patio porticado con pozo. Prosiguiendo por el decumanus, acceda a la casa de Baco y déjese seducir por el dios del vino.

 

El final del "decumanu"s conecta perpendicularmente con el cardus, que sigue la dirección norte-sur. En esta calle se desarrollaba buena parte de la vida social de Andelos, ya que se trataba de una zona residencial, compuesta por amplias casas y edificios públicos como las tiendas o las termas. Éstas ofrecían unos servicios muy completos, sin nada que envidiar a las instalaciones más modernas de siglos posteriores. Existía una zona de vestuario, una sauna, baños calientes, baños fríos e incluso zonas de ambiente intermedio entre estos dos últimos. Ya en la "palestra", lugar donde se realizaban los ejercicios gimnásticos y juegos, los andelonenses esculpían su cuerpo y liberaban su mente.

 

No deje de visitar el sistema de abastecimiento de aguas a 3,5 kilómetros de la ciudad de Andelos, en el límite de los municipios de Mendigorría y Cirauqui. En este lugar se encuentra la presa con una capacidad de 20.000 m3. Le impresionará la excelente conservación y los 150 metros de longitud de esta obra de ingeniería del siglo I d.C. A continuación contemple el depósito regulador con capacidad para 7.000 m3. Distribuía el agua hacia el acueducto, que la transportaba hasta la ciudad. Una vez allí, se procedía a su distribución desde el "castellum aquae".

Villa romana de Arellano

Localidad: ARELLANO (31263)

Dirección: Carretera Allo - Arróniz Km. 20

Zona: La Zona Media

Estilo: Romano

Siglos de construcción: I - V d.C

Horario de visita: **Invierno 2008/2009: viernes y sábados, de 11:00 a 13:30 y de 15:00 a 18:00. Domingos y festivos además de días 24 y 31 de diciembre, de 10:00 a 14:00.

Precio visita: 1€.

Teléfono: 616882912

 

Se trata de un yacimiento arqueológico romano situado a 6,5 km. al sur de Arellano, a escasos kilómetros de la localidad de Estella. Su nombre, "Aurelianum", daría pie al topónimo del municipio.

 

El lugar es también conocido como "Villa de las Musas" por el hallazgo del espectacular mosaico romano de "las Musas". Esta obra de arte se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, pero es posible admirar una minuciosa reproducción en su ubicación original. Su denominación se debe a la representación de las nueve diosas y de sus maestros que lo protagonizan.

 

Los restos arqueológicos encontrados indican que esta villa fue construida entre los siglos I y V d.C. Las excavaciones han permitido diferenciar dependencias de los siglos I-III d.C vinculadas a la producción del vino, además de otras posteriores, que la convirtieron en lujosa residencia de campo relacionada con el culto a Cibeles y a su hijo y amante Attis. Entre los hallazgos más curiosos se encuentra un catavinos de cerámica, icono del museo.

 

La visita al conjunto se inicia en un edificio de moderna construcción. Una edificación de 2.411 metros cuadrados que acoge el núcleo principal de la villa. En la entrada se han instalado diversos paneles con información general, completados con atriles en puntos estratégicos del recorrido.

 

Una pasarela metálica facilita el acceso a las distintas dependencias. Desde ella, se puede distinguir grava de dos colores que marca las distintas etapas constructivas; así, el gris revela las estructuras de los siglos I a III d. C., y el rosa las de los siglos IV y V d. C.

 

Las fábricas más llamativas de la primera época son el "fumarium", una estancia en la que se envejecía el vino artificialmente a través del calor y el humo, y la "Cella Vinaria" o bodega, cuyo valor reside en haber conservado todos sus elementos de producción. Así, se exponen 15 "dolias", tinajas destinadas a contener el vino con una capacidad media de 700 litros, y el altar de piedra, que recuerda la combinación de actividades dedicadas a la producción de vino y a las celebraciones religiosas.

 

Otra de las sorpresas de la villa es la cisterna de 3 metros de profundidad que se alimentaba principalmente por el agua de la lluvia. Su hallazgo tiene un carácter excepcional pues esta construcción era más típica de las zonas mediterráneas.

 

A la segunda época corresponden las estancias pavimentadas con mosaicos. Además del de las musas, existen otros dos, uno en un dormitorio y otro en el "Oecus" o sala principal, de 90 metros cuadrados. Ambos hacen alusión al culto a Cibeles y Attis.

 

En el exterior del edificio, y también correspondientes al segundo periodo constructivo, se pueden visitar el establo y el "Taurobolio". Es éste un edificio porticado de planta rectangular que se articulaba entorno a un patio, en cuyo centro aparecieron aras grabadas con cabezas de toro.

Real Monasterio de Santa Clara de Estella

Localidad: ESTELLA (31200)

Dirección: c/ Teobaldo II, s/n

Zona: La Zona Media

Web: www.santaclaradeestella.es

Estilo: Barroco desornamentado

Siglos de construcción: XIII-XVII

Horario de visita: La Iglesia permanece abierta de 10:00 de la mañana hasta media hora después de la misa vespertina con el Santísimo Expuesto. Los oficios tienen lugar de lunes a sábado, a las 18:30 en invierno y 19:30 en verano (el horario de verano comienza y termina con el cambio de hora habitual); domingos y festivos, a las 10:00.

Precio visita: Entrada libre

Teléfono: 948 550 928

 

El Real Monasterio de Santa Clara se encuentra ubicado en Estella, en el céntrico y apacible Paseo de los Llanos del meandro que forma el río Ega al paso por la ciudad.

 

Este Real Monasterio fue tres veces edificado: De la primera fundación se desconoce su fecha aunque se cree que fue cerca del año de 1.255 por influencia de Isabel - segunda hija de San Luis, Rey de Francia y casada con el Rey navarro Teobaldo II- cuando se levanta el Convento de Santa Clara en los terrenos de unos antiguos viñedos del Rey Sancho el Sabio. A él llega la primera comunidad de hermanas Clarisas pocos años después del fallecimiento de su fundadora Clara de Asís.

 

Tal era el ejemplo de vida de las religiosas que Dª Blanca de Navarra deseó tratarlas más de cerca para lo cual mandó construir en 1430 un palacio contiguo al Convento que posteriormente les cedería junto al título de Real Monasterio de Santa Clara.

 

El Convento fue creciendo (ingresan él las Infantas de Navarra en el s. XIV) recibiendo distintos donativos que hacen que fuera totalmente reconstruido a mediados del s.XVII por Juan de Larrañaga erigiendo en estilo barroco e íntegramente en ladrillo el actual convento.

 

Como monjas contemplativas, su mayor tesoro se encuentra en la Iglesia, con su retablo central y 2 colaterales del s. XVII de estilo prechurrigeresco el central y churrigueresco y más ornamentados los laterales en las que destacan las columnas salomónicas.

 

En el altar mayor están representadas en el primer cuerpo Santa Catalina con la rueda dentada con la que fue torturada y su pie encima de la cabeza del emperador Maximiano que ordenó su martirio y Santa Bárbara con la palma y el libro representando su martirio y la sabiduría con la torre de tres ventanas que simboliza el refugio de la fé en la Santísima Trinidad.

 

En el segundo cuerpo se encuentra San Francisco, fundador de la Orden Franciscana y amigo de Santa Clara mirando en éxtasis la cruz que sostiene en el momento de su estigmatización que muestra en su mano derecha, y San Antonio, teólogo y predicador franciscano representado con el Niño Jesús, que le dio la Virgen, en sus brazos.

 

En el cuerpo central aparece en primer lugar el soberbio tabernáculo de columnas salomónicas con templete de planta central que hoy alberga la magnífica talla de San Juanito.

 

Sobre el tabernáculo encontramos a Santa Clara, fundadora de la Orden, con la custodia con la que detuvo a los sarracenos en 1230 y a la que tienen especial predilección la monjas Clarisas: Sin ninguna duda, cuando visite la Iglesia, podrá contemplar en el centro del altar la valiosa Custodia con el Santísimo Expuesto permanentemente.

 

En el Calvario superior encontramos a la Virgen Orante y San Juan rodeando al Cristo fallecido.

 

El lateral derecho está dedicado a la Santísima Trinidad – muy extraña en el barroco navarro - representados por el Padre y el Hijo sedentes sobre trono de nubes y querubines y el Espíritu Santo, bajo forma de paloma, volando sobre los dos.

 

El otro colateral está dedicado a la Inmaculada en el cuerpo principal y a su esposo, San José con el Niño en el ático.

 

Originariamente la Inmaculada estaba ubicada en el altar central donde actualmente encontramos el Tabernáculo dada la importancia que daban Franciscanos y Clarisas al dogma de la Inmaculada Concepción en larga pugna con los dominicos. La postura se reafirmó con el famoso "POTUIT, DECUIT ERGO FECIT" (Pudo, quiso, lo hizo) del franciscano Duns Scoto.

 

La citada frase la encontramos en las pinturas del techo del templo realizadas a comienzos del s.XX con diversos episodios de la vida de la Santa Fundadora.

Asociación de empresarios de Hostelería de Navarra CIF: G31096555 C/ Pedro 1, 1-1º · 31007 PAMPLONA Tel.:948 26 84 12 - Fax: 048 26 84 12 | Diseño: Anet.es
Aviso Legal | Protección de datos

Pamplona Me Gusta Logo Gobierno de Navarra
Archueta BMW Berlys CocaCola Cooperativa Frigo Gas Alba Luz Heineken Marco Real Pirineos Exdim Popular Quiser